Operacion “concilia como puedas”

Operación “Concilia como puedas”

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Desde que he sido mamá, como es obvio, es cuando más he empezado a notar lo mal que está el tema de la conciliación en España. Sabía que el tema no andaba bien, se oye que se están haciendo cosas, pero la realidad es que aun vamos bastante mal.

Antes de ser papás ya teníamos problemas con la conciliación. Demasiados viajes, demasiado trabajo a horas intempestivas … pero claro, cuando no hay niños de por medio, y aunque la pareja se resiente un montón, digamos, no es tan grave.

En mi caso afortunadamente, tengo un trabajo que me permite flexibilidad a la hora de trabajar por lo que haciendo a veces piruetas, al final consigo la mayoría de los días pasar la tarde con los mellis sin demasiadas interrupciones aunque la mayoría de las noches mi portátil se convierte en mi compañero de alcoba …

trabajo

Tras años en el mercado laboral y basándome en lo que veo todos los días en diferentes empresas, creo, estos son los principales problemas a los que nos enfrentamos a la hora de conciliar:

1. Nos falta auto-gestión

Y lo primero que voy a decir, no es echar la culpa a las empresas sino echarnosla a nosotros mismos. Muchos españoles están tan acostumbrados a tener un horario de entrada y salida que cuando les das flexibilidad horaria se vuelve en su contra. Y esto me ha pasado y me pasa actualmente. Afortunadamente en las empresas en las que vengo trabajando estos años, la flexibilidad horaria y el teletrabajo son situaciones “normales” en cuanto al entorno de trabajo se refiere.

Pues bien, he recibido algunas quejas de personas de mi equipo que me dicen: -jo, Ana es que salgo todos los días a las 20:00 o 21:00 de la oficina, no tengo vida. Muy bien, analicemos tu jornada laboral. Aprovechas la flexibilidad horaria para entrar a las 9:30 de la mañana. Entre que saludas y te echas un café y un pitillo no te sientas hasta las 10:00 horas. Te tomas un café de 30 minutos a media mañana. Te piras 1:30 o 2:00 horas a comer … y la culpa de que no tengas vida ¿la tengo yo?

Por tanto, una de las primeras cosas sobre las que tenemos que reflexionar es, ¿nos sabemos auto-gestionar? y este caso no es aislado, me ha pasado ya varias veces.

2. Teletrabajar no es “descansar” en casa

Se me ponen los pelos como escarpias cuando actualmente escucho a muchos directivos despotricar e ir absolutamente en contra del teletrabajo. Y es que hoy en día aun existe una desconfianza extrema sobre lo que hacen o dejan de hacer los empleados. Y lo peor, es que hay empleados que ponen a bajar de un burro y de “jetas” a los compañeros que hacen uso del teletrabajo. Si no sabéis trabajar desde casa a lo mejor es que tampoco lo sabéis hacer desde la oficina, ¿no?

No hace falta decir, que el teletrabajo permite mucha más eficiencia en el trabajo: te ahorras el desplazamiento, comes en menos tiempo, puesto que estas desde casa siempre le echas un “ratito” más cuando sea … y sobre todo genera satisfacción del empleado lo que redunda en una mayor productividad y fidelización con la Compañía.

Actualmente existen sistemas remotos que pueden controlar la productividad del empleado desde casa por muy intangible que sean sus actividades: a que hora de conecta y desconecta, que hace en medio de su jornada etc …

Si no hay más teletrabajo, es directamente, por que a muchas empresas no les da la real gana.

3. Culturas empresariales de la época de los dinosaurios

El infradimensionamiento de algunas empresas, sobre todo pequeñas y medianas empresas dirigidas por empresarios marrulleros que no tienen ni idea de gestionar un negocio y creen que ser eficiente es tener explotada a la gente con horarios y jornadas de trabajo interminables.

Oír casos de padres que no han podido ir ni si quiera a la fiesta del cole de sus hijos o al médico que no les den ese permiso o se hayan tenido que coger un día de vacaciones es espeluznante, truculento … como diría Iker Jiménez.

4. Ausencia de objetivos medibles y evidenciables

La mayoría de las empresas no saben poner objetivos. Si como lo oís, salvo en el mundo comercial que se suelen poner cifras de ventas y bla bla, en el resto de mundos la mayoría de las empresas no saben ponerte un objetivo concreto y medible para fijarte una meta durante un periodo concreto.

¿Eso a que nos lleva? A que es mejor como responsable encomendar tarea, tras tarea y vigilarte de cerca, a encomendarte un objetivo que no saben poner para que tú de forma autónoma lo lleves a cabo en un plazo concreto desde donde quieras. Como no lo saben establecer, como no lo saben medir, pues nada a trabajar a las faldas de tu jefe.

5. La maldita cultura del presencialismo

Muy ligado a lo anterior, y es que aun está la creencia de que en la oficina sentadito vas a trabajar más que en tu casa, por ejemplo. Y bueno que decir de esto, todos conocemos miles de historias del tío que se queda haciendo horas mientras compra en Amazon, o el que se queda haciendo el paripé hasta que se va el jefe … Lamentable …

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6. Hay muchos jefes y pocos líderes

Desgraciadamente todavía hay mucho apalancamiento de la cultura del pasado del jefe como una especie de fiscalizador, de ojo que todo lo ve, de jerarquía, de ser empleado y no colaborador …y esto no nos deja avanzar, porque precisamente este perfil de jefe entiende que tiene “una parcela de poder” y que la flexibilidad, que un empleado se pueda organizar, el que teletrabaje y no esté bajo sus faldas … es un absoluto atentando a su mando.

Un líder gestiona un equipo. Un jefe “manda”. Hoy en día necesitamos gestores, gente que sepa mover las fichas de la forma más eficiente posible, lo de aquí mando yo porqué si … debe tener ya los días contados.

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7. La falta de planificación

NO NOS SABEMOS PLANIFICAR y esto es algo que por ejemplo me fríe la moral a diario. La gente que sin ninguna planificación pone reuniones cuando les da la realísima gana sin antelación. ¿que cuesta decir aunque sea 24 horas antes que va a ver reunión para que todo el mundo pueda organizar su vida?

La falta de planificación y de organización de algunos nos jode fastidia al resto. Pero lo curioso es que cuando no puedes ir a una reunión parece que la falta de disponibilidad la tienes tu, ¿como?, o sea, que un tipo es un puñetero desastre que encima arrastra al resto y la que no me organizo ¿soy yo? ¿ein?

¿Y que hay de las llamadas a las 20, 21 y 22 horas? ¿estamos locos o qué? ¿El día es demasiado corto para llamar? Volvemos una y otra vez a lo mismo, la mala gestión de algunos, su egoísmo y falta de criterio la pagamos el resto.

8. Proveedores y Clientes

Me encanta como hay empresas en este país que hablan de sus facilidades y métodos para conciliar con sus empleados propios y a cambio machacan a los proveedores.

Y es que eso de la “orientación al cliente” y “el cliente siempre tiene la razón”ha sido la excusa para que unos cuantos pierdan la cabeza y la cordura a la hora de exigir y solicitar trabajos a sus proveedores plasmando unos objetivos y planificaciones absolutamente irrealizables.

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Señores de las empresas “cliente”:

Los proveedores también son personas, con familia y sentimientos. Sus egos, sus ganas de sodomizar y ser más que nadie … trátenlos en su casa o busquen ayuda especializada…

9. El mundo laboral sigue siendo machista

Que si, que si, que no nos andemos con medias tintas. Que por un lado empresarios y líderes hablan en público de lo importante que es la conciliación, las mujeres, las familias, los empleados y bla bla bla … y luego por detrás … ¡hachazo en la espalda!

Y no digo que no haya gente que piense así y que dirija sus empresas con mano firme en este sentido pero en los últimos años ya me ha tocado escuchar alguna conversación off the record de gente con galones en la escala ejecutiva que piensan que:

“- Contratar a una mujer al final es un follón. Yo si puedo, prefiero prescindir de ellas. Luego se quedan embarazadas y vienen las bajas y las sustituciones …”
Consejero de Multinacional de Tecnología. 50 años y padre de 2 hijos.
“- Cuando una empleada es madre ya no vuelve a ser la misma. Como les cambian las prioridades, llegan al trabajo y ya no trabajan como antes”
Director General de una Compañía de Outsourcing. 52 años, padre de 4 hijos.

Mejor me ahorro los comentarios sobre este tipo de afirmaciones. Con culturas como esta es IMPOSIBLE que nuestro país siga avanzando en temas de conciliación.

10. Remar juntas

… No ponernos más palos en las ruedas las unas a las otras. Porque el mundo sigue siendo machista, pero nosotras nos apoyamos muy poquito profesionalmente.

Recuerdo una frase de la peli “Show girls” (que mala es, por cierto) donde una decía:

“- Siempre hay alguien más joven y hambriento bajando la escalera detrás de ti” 

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Vamos, el caso es que a la que lo dijo que era la bailarina principal fue empujada por las escaleras por la aspirante …

En la vida real el empujón por las escaleras es en sentido figurado, pero duele más si cabe, como compañeras te hacen la vida imposible para no encontrarse desplazadas o intentar “trepar” a donde sea como sea.Y claro, una vez que eres mamá eres una presa fácil. Me encanta también como algunas “compañeras” siempre critican:

“-Es que las mamás siempre están con rollos… si el niño esta malo, si tiene médico, si tiene tutoría con la profe … ¡que morro!”

A ver, no por ser madre hay que ser una “jeta”. No por ser mujer y madre siempre somos las mismas las que necesitamos permisos. Efectivamente, a veces son necesarios esos permisos, pero en la mayoría de los casos se cumplen perfectamente con los objetivos. Si no se cumplen no es por ser mujer y madre es por que se le echa cara y punto … y mira por donde … mucha “caradura” no pide estos “permisos” nunca ya que tiene 8 horas todos los días para tocarse las narices …

Afortunadamente, yo siempre me he defendido con mi trabajo y al final la verdad siempre ha salido a la luz, pero las situaciones a las que a veces te hacen llegar estas pájaras son más que reprobables.

11. La mujeres queremos conciliar, ¿los hombres?

Afortunadamente cada vez más hombres quieren estar con su familia y dejar de terminar de trabajar a horas intempestivas, pero por lo menos a mi me da la sensación de que están más ausentes en esta lucha. No obstante es terrible, aun seguir encontrándose con hombres que les preguntas, ¿pero tu que haces aun trabajando? y la respuesta sea:

“– no jodas, ¿a esta hora a casa con los niños y mi mujer? Ni muerto, me quedo un ratito más …”
Director de Administración de una Multinacional Aseguradora. 48 años, padre de 2 hijos.

También está siendo para llorar, el ver como algunos papás que han decidido conciliar, tener horarios flexibles o reducciones de jornada se les ha despreciado, rechazado y hasta despedido. Me muero de vergüenza solo de escribirlo.

Os recomiendo este post donde un papá comenta como le despidieron tras solicitar una reducción de jornada: ASÍ ME DESPIDIERON POR PEDIR UNA REDUCCIÓN DE JORNADA

Creo habla por si solo de esta situación …

Y hasta aquí un resumen de como veo el patio … la verdad es que puede parecer una visión algo pesimista, pero os aseguro que con algún episodio de estos me encuentro todos los días, si no es en mis carnes en las de otro … pero si señores … así estamos …

A seguir luchando, a ver si pronto podemos escalar la montaña del absurdo y poner la bandera de la conciliación.

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Me ha tocado la Loteria!! …Puedo Conciliar Trabajo y Familia

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Y desde luego es como si me hubiera tocado el Gordo. Tener el privilegio de poder trabajar y hacerte cargo de tu familia es una situación que desgraciadamente no es lo habitual que debería de ser en un país “desarrollado y evolucionado” como parece ser el nuestro, y digo parece, porque hay cosas que no entiendo como se pueden seguir permitiendo.

Como algunos sabéis, en el mes de junio empecé a incorporarme a la vida laboral, aunque no ha sido hasta septiembre cuando lo he hecho de forma plena.

Mi incorporación ha sido diferente en cuanto a las condiciones laborales que antes tenía y por tanto aun teniendo un puesto de responsabilidad en la compañía me las he tenido que apañar para negociar nuevos horarios, disponibilidad y lo más importante, acostumbrarme a nuevas situaciones:

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  • Tengo mucha suerte, en mi trabajo he tenido siempre flexibilidad horaria y posibilidad de teletrabajo, pero ahora tengo que tirar más de teletrabajo y trabajar hasta las 16:00 horas que es cuando recojo a los mellis de la guardería. No obstante, depende del día busco hueco por las tardes para terminar cosas o incluso por la noche cuando los peques ya duermen.
  • He tenido que aprender a delegar más y a no ser tan perfeccionista y a veces tener que cerrar los ojos y tirar con algo que no es “perfecto”
  • Ya no puedo estar “como el perejil, en todas las salsas”. Hay en reuniones que puedo estar y en otras que no. Así que a veces mi opinión cuenta y en otras hay que dejar hacer a los demás. A veces vivo cosas de primera mano, otras me las tienen que contar.
  • Lo peor de todo, es la sensación de desubicación, aunque lo voy superando. Cada vez me siento más integrada pero me está costando. Llegar de la baja, de tener la cabeza centrada en tus mellis, de tratar de ponerte al día, de ver que el mundo sigue girando y no encuentras tu espacio, de ver que hay compañeros que se alegran de tu vuelta pero hay otros que no te lo van a poner fácil, de tener la sensación que con el nuevo horario y disponibilidad no estás donde tienes que estar … aunque algunas cosas son más sensaciones mías que realidades.

El resumen de estos meses es que con organización se llega a todo, más a veces si cabe que antes, ya que al tener un tiempo más restringido o “te metes caña” a ti misma y ganas en eficiencia o no llegas. Así que por el momento, no me quejo, tengo que seguir acostumbrandome, pero la cosa más o menos marcha!!

Pero muchas veces aun organizandote tu misma conciliar cuesta un triunfo y aquí os invito a hacer una reflexión, ¿de quien es la culpa de estas situaciones? En este punto enlazo con el principio de este post, ¿porqué en un país como España cuesta tanto conciliar?

Algunas reflexiones basadas en lo que he vivido a los largo de mi experiencia laboral en empresas grandes, pequeñas, multinacionales … y en lo que vivo en mi día a día:

Nos falta auto-gestión

Muchos españoles están tan acostumbrados a tener un horario de entrada y salida que cuando les das flexibilidad horaria se vuelve en su contra. Y esto me ha pasado y me pasa actualmente. Afortunadamente en la empresas en las que vengo trabajando estos años la flexibilidad horaria y el teletrabajo son situaciones “normales” en cuanto al entorno de trabajo se refiere. Pues bien he recibido algunas quejas de personas de mi equipo que me dicen: -jo, Ana es que salgo todos los días a las 20:00 o 21:00 de la oficina, no tengo vida. Muy bien, analicemos tu jornada laboral. Aprovechas la flexibilidad horaria para entrar a las 9:30 de la mañana. Entre que saludas y te echas un café y un pitillo no te sientas hasta las 10:00 horas. Te tomas un café de 30 minutos a media mañana. Te piras 1:30 o 2:00 horas a comer … y la culpa de que no tengas vida ¿la tengo yo? Por tanto, una de las primeras cosas sobre las que tenemos que reflexionar es, ¿nos sabemos auto-gestionar? y este caso no es aislado, me ha pasado ya varias veces.

Culturas empresariales de la época de los dinosaurios

El infradimensionamiento de algunas empresas, sobre todo pequeñas y medianas empresas dirigidas por empresarios marrulleros que no tienen ni idea de gestionar un negocio y creen que ser eficiente es tener explotada a la gente con horarios y jornadas de trabajo interminables.

Ausencia de objetivos medibles y evidenciables

La mayoría de las empresas no saben poner objetivos. Si como lo oís, salvo en el mundo comercial que se suelen poner cifras de ventas, en el resto de mundos la mayoría de las empresas no saben ponerte un objetivo concreto y medible para fijarte una meta durante un periodo concreto. ¿Eso a que nos lleva? A que es mejor como responsable encomendar tarea, tras tarea y vigilarte de cerca, a encomendarte un objetivo que no saben poner para que tu de forma autónoma lo lleves a cabo en un plazo concreto desde donde quieras. Como no lo saben establecer, como no lo saben medir, pues nada a trabajar a las faldas de tu jefe.

La maldita cultura del presencialismo

Muy ligado a lo anterior y es que aun está la creencia de que en la oficina sentadito vas a trabajar más que en tu casa, por ejemplo. Y bueno que decir de esto, todos conocemos miles de historias del tío que se queda haciendo horas mientras compra en Amazon, o el que se queda haciendo el paripé hasta que se va el jefe … Lamentable

Hay muchos jefes y pocos líderes

Desgraciadamente todavía hay mucho apalancamiento de la cultura del pasado del jefe como una especie de fiscalizador, de ojo que todo lo ve, de jerarquía, de ser empleado y no colaborador …y esto no nos deja avanzar, porque precisamente este perfil de jefe entiende que tiene “una parcela de poder” y que la flexibilidad, que un empleado se pueda organizar, el que teletrabaje y no esté bajo sus faldas … es un absoluto atentando a su mando. Un líder gestiona un equipo. Un jefe “manda”. Hoy en día necesitamos gestores, gente que sepa mover las fichas de la forma más eficiente posible, lo de aquí mando yo porqué si … debe tener ya los días contados.

presidente

La falta de planificación

Y esto es algo que por ejemplo me escama de mi día a día, la gente que sin ninguna planificación pone reuniones cuando les da la realísima gana sin antelación. ¿que cuesta decir aunque sea 24 horas antes que va a ver reunión para que todo el mundo pueda organizar su vida? La falta de planificación y de organización de algunos nos jode fastidia al resto. Pero lo curioso es que cuando no puedes ir a una reunión parece que la falta de disponibilidad la tienes tu, ¿como?, o sea que un tipo es un puñetero desastre que encima arrastra al resto y la que no me organizo ¿soy yo? ¿ein?

La mujeres queremos conciliar, ¿los hombres?

Afortunadamente cada vez más hombres quieren estar con su familia y dejar de terminar de trabajar a horas intempestivas, pero por lo menos a mi me da la sensación de que están más ausentes en esta lucha. No obstante es terrible, aun seguir encontrándose con hombres que les preguntas, ¿pero tu que haces aun trabajando? y la respuesta sea: – no jodas, ¿a esta hora a casa con los niños y mi mujer? Ni muerto, me quedo un ratito más …

Así que señores, hay mucho mucho trabajo por hacer. Hay que seguir demostrando que se puede. Hay que seguir venciendo a la desconfianza. Hay que destronar a los dinosaurios. Hay que aprender mucho aun de como ser más organizado, responsable y eficiente. Hay que cambiar el maldito chip ya!!

A seguir peleando es lo que toca ….

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