Nuestro Primer año en el Cole de Mayores

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Entre trabajo, tratamientos y sonrisas con los mellis, se nos ha pasado este curso volando. No hace nada, bueno nada, un año casi, os comentaba en este post Conspiraciones, Dramas y Desvarios en la búsqueda de Colegio    como había sido nuestra búsqueda de cole. Pues bien gentecila, ¡hemos terminado ya el primer año!

No he querido escribir nada antes sobre mis impresiones, porque creo que es un tema bastante peliagudo y he preferido tener la visión completa de este primer año antes de manifestarme. Ya sabéis que soy poco amiga de los alarmismos.

Os diré que el balance ha sido super positivo y dentro de lo que es la relación con un colegio, estamos encantados con nuestras profes y en general con el centro aunque con matices.

La llegada al cole de los peques

Como os he dicho, no soy amiga de alarmismos, pero lo que me gusta a mi un drama y unos buenos lagrimones … ay Señor …

Justo también hace un año, os contaba nuestra salida de la guardería en este post, ¡Adiós a la Guardería!  , una salida muy emotiva y en definitiva, una etapa preciosa la que vivimos allí. Pues con ese caldo de cultivo de emociones y lagrimones a discreción, llevamos en septiembre a los peques al cole.

Como sabéis, Guille y Nico nacieron el 27 de diciembre por lo que son los peques de su clase. Cada vez que pensaba en llevarles ya al cole, me asolaban las dudas y los miedos: ¿se adaptarán?, ¿serán  capaces de seguir el mismo ritmo que el resto de sus compis?, ¿se los comerán con patatas el resto de compis más mayores?, ¿sabrán defenderse? … ¡ole yo, ahí dándole “alegría Macarena” a mi cabeza! El día menos pensado, la pobre pide una guillotina por Amazon y se separa de mi por petarda …

El cole empezó, pero los 2 primeros días fueron de adaptación. El primero fue una visita de los peques a sus aulas acompañados de sus papis, el segundo fueron unas horas en el cole ya solos con sus profes y compañeros.

Cual fue mi sorpresa que Guille y Nico entraron en el cole como Pedro por su casa y se pusieron a jugar en el aula con los coches y juguetes que había. Les pregunté: – ¿os gusta este cole? Dijeron los dos: – siiiii. No nos hicieron ni caso el resto del tiempo. De hecho, Papá al Cuadrado y yo desaparecimos del aula deliberadamente durante unos minutos para ver que hacían. No notaron nada.

cole

Al día siguiente cuando les dejamos solos, igual, se quedaron en la clase como si hubieran estado allí toda la vida. ¡Nunca seréis conscientes del gran favor que le hacéis a vuestra madre, la sentimental, siendo así!

Los desafíos de un niño de diciembre

Es evidente que en estos años de la etapa infantil, las diferencias entre niños de principios de año y de finales son un mundo, en cuanto a altura, desarrollo etc … los míos hablaban lo justo y el tema esfínteres lo llevábamos un poco cogido con pinzas. Pero no pasó nada, las profes y auxiliares del cole, que ya están acostumbradas a esto, se pusieron las pilas rápidamente y analizaron el nivel de control de esfínteres de cada peque y en base a eso, fueron gestionando a cada niño a su ritmo. Nico, en seguida se hizo con el WC del cole, con Guille tardamos un par de meses hasta que todas sus “cositas” terminaron en ese “lugar” sin fugas ni despistes.

En este sentido he de decir, que el cole se ha portado genial y este tipo de cosas liberan mucha tensión a los padres.

Al igual que con el control de esfínteres, hemos visto volcarse a las profes un montón con los peques que más lo necesitaban, o bien porque eran pequeños o porque eran inmaduros, pegones, vaguetes o cualquier tipo de situación particular. En nuestro caso, nos han dado muchísimo feeback durante el año y nos han dado pautas muy claras para que tanto cole como familia fuéramos en la misma dirección.

Mellizos separados

Otro detalle de este año, es que en nuestro cole por el artículo 33 separan a los gemelos. Y en esto soy muy clara, no me gusta como se gestiona esto con los padres. Creo hay poca empatía, poca escucha, se traslada obligación y no hay ningún tipo de esfuerzo por explicar los posibles beneficios o tratar de conciliar este hecho.

En las clases de Guille y Nico hay 4 pares de mellizos contando con los ellos. Otros padres y nosotros hemos dejado que el colegio decidiera y hemos esperado a ver el impacto, en los otros dos casos no estaban de acuerdo con la medida. Cosa que me parece absolutamente respetable.

En nuestro caso no hemos notado nada extraño con la separación (además es una separación relativa, ya que las clases están juntas, usan el mismo baño, hacen actividades al mismo tiempo y están juntos en el recreo), pero otros padres, encuentran que ha aumentado la rivalidad entre hermanos, se han distanciado, discuten más etc …

Insisto en el hecho de que cada niño es un mundo y cada par de mellizos otro. Puede que lo que le vaya bien a unos no lo sea para otros. Por eso sigo insistiendo en que o realmente se evidencian los beneficios de la separación de una vez por todas o que el colegio tenga en cuenta la opinión de los padres al menos durante el primer año.

Sobre este tema habrá post seguro.

Comenzamos con el bilingüismo

Lo mellis van a un cole inglés donde el biligüismo consiste en un día completo en español, al siguiente en inglés y así sucesivamente. Hay una profe distinta para cada idioma.

He de reconocer que nunca pensé en que un idioma pudiera tener un calado así en niños tan pequeños y que en nada de tiempo, aunque hablen poquito, entienden muchas cosas.

El tema del inglés ha dado bastantes ratos divertidos en casa ya que los pobres actualmente mezclan muchísimas cosas:

  • “Happy birthday to you … te deseamos todos …”
  • “Mamá, yo quiero el vaso green”
  • “Uno, dos, three, four … mamá, hay five coches”
  • “Mira mamá, una cow”

En definitiva, ahora mismo hablan como si se tratase de dos cantantes de reggaeton …

Un año de descalabros

Tal cual, literal, los mellis se han pegado unos tortazos en el cole que no veas. He tenido semanas que no me he librado a la hora de comer de la llamadita de la enfermera del colegio con un: Ana, tu hijo (Guille o Nico) se ha caído. Por que si, aquí ha habido leches por igual. Además todas sobre la misma hora, después de comer. No se si porque se empanan más o están cansados, pero si, las 15 horas ha sido la hora maldita.

Nos estrenamos con Guille y un buen par de caídas en el comedor después de comer. La primera, golpetazo en un diente, lo que dio lugar a llevar a Guille a su primera vista al dentista. No llegó la sangre al río … La segunda, golpetazo terrible contra una silla del comedor, esa si fue buena. La enfermera me decía:- no te asustes cuando le veas porque el chichón es bastante grande. ¿Bastante grande? Cuando le fui a recoger parecía bicéfalo. Me decía su profe: – ¡llevo años en la enseñanza y nunca había visto un chichón tan gordo! Im-pre-sio-nan-te

Pero no, Nico tenía que venir y superar esto ¡claro que si! … llamadita:- tu hijo Nico se ha caído, pero … se ha hecho un corte bastante profundo y lo tienes que llevar al hospital. ¿Mande? La loca del todoterreno gris me llaman en la A1 desde entonces … no veáis que sofocón. Y efectivamente, Nico tenía un corte bastante feo en una ceja. Al parecer se resbaló en el patio con tan mala suerte que dio contra el alfeizar de una venta que era de PVC. Justo a esa ventana le faltaban los protectores y zassss … ¡corte limpio!

Así que me lo llevé al hospital. Intentaron coserlo en el box de urgencias, pero era imposible. El niño estaba super nervioso y la herida estaba en la cara, así que decidieron meterlo a quirófano con un cirujano plástico para cerrar adecuadamente la herida. Pues nada, 8 horas en el hospital con final feliz afortunadamente. Nico se portó con un campeón y gracias a las manos del cirujano, la herida no se le notará de mayor.

Nico

El cole se portó genial, su profes estuvieron pendientes hasta que salió de quirófano, al día siguiente todo el mundo llamó para ver que tal estaba y cuando volvió al cole, le estaban esperando con una medalla de VALIENTE. No os imagináis la cara de Nico, se sentía ¡super importante!

No respiréis aun, porque no, no hemos acabado. A las dos semanas de este acontecimiento, riiiiiiiiiiiiiingggggggg, llamadita de enfermería de nuevo. Guille se había metido una piedrecita por la nariz. La propia enfermera comentaba que se la habñia sacado, pero que no podía certificar que no hubiera más, que nos recomendaba llevar a Guille a urgencias. A mi ya me daba vergüenza ir a urgencias, porque una de dos, o me suben la prima del seguro o llaman a servicios sociales …. o nos hacen pacientes VIP.

Y nada, fue todo super agradable, le tuvieron que meter al peque una sonda por ambos orificios de la nariz hasta la garganta para comprobar que no hubiera obstrucción. Y diréis, seguro que Guille ha aprendido la lección, pues no. Pocos días después estaba intentado meterse una bolita de corcho. En fin …

Así que a algunos les ha tocado batallar el año con los virus y las bacterias. Nosotros nada de eso, pero nos hemos puesto literalmente “morados” a golpes.

En todas las casas cuecen habas …

En este sentido, comentar que no voy de madre listilla ni de que no quiero que riñan a mis hijos y que contradigo a las profes. Para nada, pero sie es cierto que hay detalles en la conducta de una persona del colegio que no voy a pasar por alto. No puedo dar nombres, ni referencias a su cargo, pero sí hay una persona en el colegio con la que no estoy para nada de acuerdo y nos hemos llevado algún disgustillo innecesario gracias a ella. Como os comentaba, estoy encantada con el centro, pero la gestión de algunos temas con esta persona, incluido el tema de separación de gemelos, no es que no me gusten, es que no entiendo su actitud y falta de empatía, eso para empezar.

De vez en cuando la “susodicha” va por las clases y apoya a las profesoras. Justo hacia unos días la profe de Guille nos había dicho que el peque iba genial y estaba haciendo grandes progresos. Que estaban super contentas.

Cual es mi sorpresa, cuando un día la misma profe me dice:- dice la”susodicha” que a lo mejor sería bueno que la psicopedagoga del centro hiciera una valoración de Guille. Me quedé a cuadros. Le dije: -¿pero no me habías dicho que iba todo bien? Que si hay que llevarle se le lleva, pero por Dios no elevemos a los cielos a las personas y en cuestión de días lo bajemos al infierno, digo yo que existe la coherencia, ¿no? El caso es que la profe me dijo:- ha estado aquí “la susodicha” y dice que Guille no le hace caso y no atiende a las normas, que a ver si ese niño no escucha o tiene defectos de comprensión … lo flipé … le dije: -pero vamos a ver, ¿Guille a ti te atiende?, es decir ¿atiende lo que debe atender un niño de 3 años? … la profe quitando hierro al asunto:- hombre si, pero bueno no te preocupes, vamos a observarle y tomamos una decisión. Me pasé todo el fin de semana dando a Guille de órdenes:- Guille ven, Guille coge, Guille quita, Guille salta … y Guille entendió y cumplió todas las ordenes.

Una semana después, le pregunté a la profe:- ¿que tal Guille?, ¿hace falta que le llevemos a la psicopedagoga? Ya me han recomendado una muy buena por si acaso. La profe:- buah, nada no te preocupes, falsa alarma, el niño está bien … Creo ella misma estaba pasando con coraje con esta situación terrible, pero tenía que cumplir “órdenes” internas, y si la “susodicha” dice algo hay que hacerlo, Conclusión, la “susodicha” entra en bucle cada vez que algo no sale como ella espera y acontecemos a estas “chorradas”.

Porque no ha sido la única este año. A mediados de curso nos encontramos una nota en la agenda de los peques que ponía:

“Traigan al colegio a los niños a su hora y no rompan sus rutinas”

Me quedé muerta. Así con todas las letras en la agenda. Lo cierto es que ese día llovió bastante y llegó todo el mundo tarde al cole. Pero vamos, en nuestro caso fueron 15 minutos de retraso. No nos retrasamos nunca y de hecho en casa somos bastante férreos con las rutinas de los niños. Por lo que creo se podía haber suavizado el mensaje bastante o tratarlo de otra manera.

Se lo comenté a Papa al Cuadrado y me dijo:- buah, no te preocupes, ¿sabes quien me recogió a los niños esta mañana?. – La “susodicha”, no me digas más … Al parecer ese día todo el mundo llegó tarde y estaban desbordados recogiendo niños.

Aun así, por la tarde le pregunté a la profe el porqué de la nota. Las mismas contestaciones de siempre:- ah, eso ni caso … es que ha sido un día muy complicado … De nuevo la cara de circunstancias de la profe de “no sé donde meterme”.

Así que salvo estas dos situaciones “absurdas”, porque no cabe otro adjetivo, el resto del año genial en el cole.

Balance final

Independientemente de todo, el balance es muy positivo. Los peques van muy contentos al cole y hemos visto durante este año una evolución brutal.

Durante la última tutoría con las profes ha ido todo genial y los peques evolucionan con normalidad, perfectamente adaptados a su curso. Si, normalidad, esa palabra que a veces subestimamos tanto, pero que ahora que soy madre valoro por encima de todas las cosas.

Normalidad, quiero sean niños normales, ni los más listos, ni los más guapos … Su padre y yo somos gente normal y en esa normalidad trataremos de educar a nuestros hijos. ¡Bendita normalidad!

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Mi Novena Beta

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¡¡Y van 9 señooooooreeeeeessssssss, me lo quitan de las manos!!

Bueno, llegó el momento de escribir el post definitivo. Sabía que algún día llegaría.

Empecemos por el principio. Mi regla bajó el 8 de mayo y ese mismo día decidí que no iríamos por ciclo sustituido, sino natural. Como siempre os digo, no me gusta la Meriestra, me sienta fatal. Siempre la habíamos usado por eso de ahorrar visitas al IVI y no tener que ser tan precisos con las fechas, pero buah, en mi caso que ovulo bien (por lo menos algo hago bien en esto del “reproducimiento”) creo merecía la pena intentarlo.

Y efectivamente, fue todo como la seda. Rápido y sin efectos secundarios (y solo con una visita más al IVI que con el ciclo sustituido). El 20 de mayo me pinché el Ovitrelle y el 25 a las 18:30 fue la transfer.

La mañana de la transfer fue un poco sin vivir, porque eso de que solo te quede un embrión y no descongele … pero no, nuestro pequeño superviviente se mantuvo a la altura.

Así que llegamos a la transfer. La verdad que moló un montón porque el embriólogo que nos tocó fue Carlos López, el mismo que me llamaba cuando estábamos cultivando estos embris, el mismo que seleccionó a Guille y a Nico. Me acuerdo de sus llamadas llenas de tranquilidad, cariño y explicaciones para que entendiera bien todo el proceso. Y aunque yo he ido muy excéptica en esta transfer, el me dijo que por ser el último embri tenía muchas posibilidades. Así que bueno, me devolvió algo de esperanza.

La esperanza no me duró muchos días, porque si, queridos amig@s, me he pasado por el arco del triunfo mis principios y me he hecho test de embarazo desde el día 7 post transfer. Y todos blancos nucleares. Bueno, blancos nucleares tampoco, porque me compré los One Step por Amazón y unos cuantos dejaban unas sombras grises en la línea de evaporación de flipar, que más de una ha confundido con un positivo.

El día 5 tuve la beta, sabiendo que era negativo. Que si, que la esperanza se mantiene hasta el final, que si, que los test pocas veces se equivocan pero a veces si, que los milagros existen … se que muchos me habéis querido animar, pero de verdad, sabía lo que teníamos entre manos y no es ser negativa, es ser realista.

Resultado oficial de la beta, 0,0, como la cerveza. Vamos ni un triste bioquímico esta vez.

Así que como dice la canción de María Ximenez, “se acabó”, a otra cosa mariposa.

Conclusiones

Después de todo este periplo infinito y que no damos una desde hace una año, esto es lo que vamos sacando en claro.

Seguimos con diagnóstico de infertilidad de origen desconocido. No hay ninguna evidencia que avale lo contrario tras pasar por todas las pruebas.

No obstante algunas piezas parece que podrían encajar y derivarse hacia las sospechas tanto de la inmunóloga como del hematólogo sobre un posible SAF.

Mucha gente dice que las estadísticas están para romperse. Yo no creo que sea así. Soy firme creyente en los números y que en uno puede estar a un lado o a otro de las estadísticas pero al final todo queda reflejado y hay unas probabilidades de que las cosas ocurran.

En mi caso:

tabla

Como veis, más o menos mis números están alineados con los de los estudios y por tanto con el común de los mortales.

Contemplo en este cuadro como embriones viables los que dieron beta normal pero no se quedaron ya que la sospecha es que todo se fue al traste por culpa del posible SAF.

Conclusión: y siguiendo con las sospechas, la que cobra peso entre todos es que la prednisona, la heparina y el adiro llegaron tarde, cuando todos los embriones viables se habían terminado.

La vida a partir de ahora

Lo primero deciros como estoy. Bueno, seamos honestos, me hubiera encantado escribir un final súper feliz de esos tan edulcorados que solo leer la experiencia te salen caries hasta en el cerebro. Pero no, a mi me ha tocado vivir otra realidad y es que no ha podido ser.

No estoy triste ni deprimida, faltaría más, pero si tengo una pequeña espinita que creo la llevaré ya de por vida conmigo. Supongo que habrá días en los que no me enteraré que la llevo y otros me pinchará un poquito.

Para mi ahora el mayor duelo va a ser empezar a deshacerme de las cosas de los mellis que con tanto cariño hemos guardado estos años para el posible hermanito. Eso reconozco que me va a costar, pero trataremos de echarle valor.

Por otro lado, tengo un montón de planes aplazados ya que ante un posible nuevo embarazo los tenía en la recamara y algunos me apetecen un montón.

Y como no, a disfrutar a tope de mis mellis, que con todo este lío de los tratamientos me he despistado a veces y lo más importante son ellos.

Muchas gracias a tod@s por vuestros mensajes de cariño, y tranquilos, que Mamá al Cuadrado no se acaba aquí. Simplemente, le hemos puesto FIN a un capítulo de los muchos que quedan por escribir.

Y nada más que decir. Nos presentamos a un nuevo examen a subir nota, a conseguir un 10, a querer rozar la perfección y nos hemos quedado con un 9. Así que, ¡a ser felices con nuestro sobresaliente! No le podemos pedir más a la vida.

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