Embarazo gemelar

Recuerdos de mi embarazo: El Ciclo Vital

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Abro nueva sección en el blog sobre “Recuerdos de mi embarazo”, porque últimamente ando un poco moñas con el tema “tripotas” y me apetece mucho recordar algunos momentos, para mi inolvidables, del embarazo de Guille y Nico.

Como muchos sabéis, el embarazo no empezó bien. Aquel dichoso hematoma retrocorial que casi da al traste con nuestro sueño me tuvo a vueltas hasta la semana 14 de embarazo. No fue hasta entonces cuando me pude empezar a creer que de verdad estaba embarazada. Si quieres conocer más sobre la “Aventura del Maldito Hematoma” aquí tienes un post sobre ello: Que poco dura la alegría en la casa del pobre (junio 2014)

Nuestro cumple, el mío y el de papá al cuadrado es el 16 de mayo. El 12 de mayo del 2014 nos enterábamos de que nuestra beta por fin era positiva. ¡Vaya regalazo! Junto con los regalos de cumpleaños de ese año, nadie por aquel entonces sabía nada de nuestro incipiente positivo, unos buenos amigos nos regalaron entradas para el musical del Rey León. Eran para finales del mes de julio.

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Creí que no podría ir a verlo. De hecho estábamos ya a punto de vender las entradas. Mi dichoso hematoma no daba tregua y mi vida era solo descanso, descanso y descanso, miedo, miedo y más miedo.

Me hicieron el triple screening con 10 semanas. Todo estaba bien y aunque seguí manchando recurrentemente y aun con alguna hemorragia importante, el médico me dijo que si no andaba mucho ni hacía esfuerzos podría ir a ver el musical.

Y allí que fui, con mis 12 semanas de embarazo y una tripita ya asomando. Me sentó genial salir de casa, lo necesitaba, me daba ánimos pensar que cada vez estaba más cerca de la libertad y de disfrutar el embarazo.

La verdad es que la música tiene un poder espectacular y con la canción del “Ciclo Vital” dio comienzo el musical. Que sensaciones, que puesta en escena, qué emoción … no os quiero ni contar cuando Rafiki (el mono babuino) coge y levanta al pequeño Simba, ahí estaba yo soñando cuando papá al cuadrado y yo cogiéramos a los mellis por primera vez … y claro, ahí salió mi primer lagrimón … – ¿pero que te pasa? me dijo papá al cuadrado. – ¡Pero si esto acaba de empezar! jajaja

Estaba plenamente metida en la historia cuando llegó el descanso … Y ahí volví al planeta tierra cuando fui al baño. Un bonito manchón me estaba esperando. Supongo que al moverme más de la cuenta el hematoma se revolvió y salió más sangre. Ni un día como ese me dejaba en paz el muy …

Así que me volví a sentar en mi butaca a rezar porque no se conviertiese en una de mis famosas hemorragias.

Logré disfrutar de la segunda parte y como no, de ese fantástico final cuando Simba y Nala tienen a un nuevo leoncito y Rafiki lo vuelve a alzar. En este momento suena otra vez la canción del Ciclo Vital. No veía llegar el día de vivir ese momento con los mellis.

La buena noticia es que terminado el musical no volví a manchar y que a partir de ahí solo manché fuerte una vez más, se acabó, fin de la pesadilla …

Y así me pasé todo el embarazo, recordando que algún día nuestro Rafiki “particular” levantaría a nuestros mellis. Ese día llegó el 27 de diciembre del 2014 y papá al cuadrado se encargó de ello, porque él es muy “mono” todo sea dicho de paso … jajaja

Y colorín colarado este post ha terminado …

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Un desastre llamado “tripa”

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Ayyyyy mi querida tripa gemelar, como la echo de menos a veces … que sensaciones más maravillosas y a la vez que pesadas se me hicieron las últimas semanas de embarazo …

Pues si, como ya much@s conocéis mi tripota gemelar ha sido una de las barrigas más grandes de la historia, por tres razones:

  • Yo no soy grande y soy de complexión más bien delgada, por lo que a poco que me hubiera salido tripa se hubiera notado un montón
  • Mi tripota se expandió hacia delante, no se me deformó para nada la cintura, hasta tal punto, que embrazada de casi 7 meses unos chicos en una furgoneta me vieron de espaldas y me gritaron: -“ruuuuuuubiaaaaaa”. Claro, en cuanto me dí la vuelta y vieron mi tripa casi pasa como en la canción  de “la raja de tu falda” de Estopa … ya sabéis lo de  “tuve un piñazo con un …”. En fin …
  • Los peques eran tamaño XL y les tenía muy bien alimentados ahí dentro. Además, venían con unas bolsas bastante grandes, yo creo tenían pensado acampar ahí ¡más de 40 semanas!
No obstante, advertir, que tener un embarazo gemelar no implica necesariamente esto. Conozco muchísimos casos, la mayoría, en los que se ha tenido una tripa razonable para una gestación múltiple a término y la recuperación no ha supuesto ningún trauma.

Pero empecemos desde el principio de los tiempos. Esta fue la evolución de mi tripota:

La tripota

Esta evolución fotográfica llega solo hasta las 34 semanas y yo dí a luz en la 36+5. Fue en ese momento cuando dejé de sacarme fotos con la tripa descubierta porque hasta yo misma me asustaba.

Con esta evolución os podéis imaginar lo que parecía el día del parto, un portaaviones más o menos …

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Hasta aquí todo normal o lo que yo creía normal …

Tratamiento durante el embarazo

Siendo muy consciente de que un embarazo gemelar tiene muchas papeletas para que la tripa no consiga restablecerse bien sino se cuida una, durante todo el embarazo, ya desde el principio, empecé a usar 2 veces al día la crema Trofolastín.

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Lo otro que hice también a “rajatabla” fue beber mucho líquido y estar hidratada.

Y surgió el problema

Realmente el problema con mi tripa se produjo en las 2 últimas semanas de embarazo.

Tripa cae

A partir de la semana 33-34 mi tripa ya no consigue mantenerse erguida y cae por su propio peso. Junto con esto, me quedo sin Trofolastín y como ya casi no me queda nada para dar a luz me paso a la Nivea del tarro azul, que es lo que usan muchas embarazadas.

Pues tengo la firme convicción que entre una cosa y otra me cargué la elasticidad de la piel y ahí fue donde empezaron los problemas.

Dejadez y mirar para otro lado

Di a luz y todo salió genial. Los 21,6 kg que engordé durante en el embarazo se quedaron en el hospital y solo llegué con 1,6 kg de más a casa, que no tardé en perder ni 15 días.

Así que en nada de tiempo estaba como antes del embarazo, excepto mi tripa. Mi tripa había quedado como un balón desinflado.

Al principio no le dí mucha importancia, con lo bien que me había recuperado estaba segura que la tripa de mi piel correría la misma suerte. Así que me dediqué a disfrutar de los peques y a la buena vida en todos los sentidos.

Cuando llegó el verano tampoco me preocupé mucho, como no recomiendan poner al sol la tripa el primer año tras dar a luz, llevaba bañador, así que sin problemas.

Y seguí disfrutando de los peques, y seguí disfrutando de la vida … y me comí el mundo “literalmente”

Hasta tal punto, que a finales del año pasado me había metido casi 4 kg de más en mi cuerpo y ahí empezaron los: -“pues estás mas rellenita”, “que hermosos está los mellis, y también su mamá” … y ya lo que me mató, mi abuela diciendo que estaba “fuerte” y muy guapa … ¡oooooohhhhh noooooo! ¿Sabéis lo que eso significa? … ¡Que estás gorda!

Y que conste que mi incremento de peso no ha sido mayor, gracias a que soy bastante movidita y los paseos que me meto con los mellis, que si no …

Plan de acción ¡Ya!

Así que llegado el nuevo año, no me quedó más remedio que hacer balance … y si me había pasado con la comida, pero lo peor es que mi tripa no habia mejorado nada, sino todo lo contrario, estaba peor que nunca: fofa, floja, colgona … y con triple michelín, desastre absoluto.

Aunque pretendo volver a ser mamá, estaba convencida que tanto por salud como estéticamente no era el mejor modo de planteármelo y además a lo que me niego es a pasar un verano escondiéndome detrás de blusones y bañadores “ortopédicos”.

Así que, ¡al ataque! Tracé 2 líneas de acción: kilos y estética de mi tripa

Ataque a los kilos

La verdad es que soy afortunada, nunca me he tenido que poner a dieta severa porque mi cuerpo suele reaccionar bastante bien en cuanto me corto un poco con la comida y hago ejercicio.

Aunque mi dieta no es mala, en casa comemos más o menos equilibrado, casero y de todo, como mucha cantidad y a veces a horas que no debo, como por ejemplo la cena. Así que, a rebajar la dosis de comida y a repartirla mejor durante el día. Con eso, algo de ejercicio y mucho agua, en un mes ya me he empezado a llevar mejor con las báscula y la ropa. Entre 2 y 3 kilos ya han caído. A por un par más y hemos terminado con este asunto.

Así estoy ahora mismo, sin meter tripa, ¿eh?

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Ataque a mi tripa

Este si que es un enemigo duro, muy muy duro … de hecho yo pensaba que era carne de “abdominoplastia” segura, pero no, con constancia y dinero (aunque bastante menos que el de una cirugía) se puede hacer más de lo que pensaba.

Este era el estado de mi tripa hace justo 2 meses … sin comentarios …

desastre

“Un desastre con patas”, así lo llamo yo. Terrible el colgajo, terribles arrugas … terrible en definitiva se mire por donde se mire.

Así que me puse a hacer consultas sobre el tema y vi que había algunas posibilidades a través de la electroestimulación y la radiofrecuencia.

La electroestimuación  es la técnica que utiliza la corriente eléctrica, para provocar una contracción muscular, mediante un aparato llamado electroestimulador, para prevenir, entrenar o tratar los músculos, buscando una finalidad terapéutica o una mejora de su rendimiento.

La radiofrecuencia consiste en la aplicación de ondas electromagnéticas de alta frecuencia sobre la piel que provoca el calentamiento controlado de las diferentes capas de la dermis, lo que favorece:

  • La formación de nuevo colágeno.
  • El drenaje linfático.
  • La circulación de la piel y el tejido subcutáneo.
  • La migración de fibroblastos.

Ni corta ni perezosa, lanzada que es una, me puse a investigar precios, sesiones etc …

Me cuadraba todo menos los desplazamientos. Un tratamiento combinado de ambas técnicas iba a oscilar entre los 1.200 -1.600 € dependiendo del lugar. Con los peques no me puedo permitir acudir a las sesiones con la frecuencia necesaria, que además en mi caso iban a tener que ser unas cuantas.

Me puse como loca a ver alternativas, como por ejemplo invertir en máquinas y hacerlo en casa. Y aunque hay a gente que esto le parece una locura, se puede hacer y funciona, solo se necesita el equipo adecuado, que barato no es. Pensé en que si comparaba los equipos y no funcionaban, los pondría a la venta en alguna página de segunda mano y algún/a incaut@ como yo picaría … pero ya veréis con lo que vais a leer a continuación como ¡no ha hecho falta!

Lo primero que tenía claro es que había que tonificar el abdomen, fabricar un poco de músculo y ver como se comportaba mi tripa, por tanto, lo primero buscar un electroestimulador.

Nada más empezar a buscar, descarté todo lo que estuviera relacionado con productos de “Teletienda” o similares y me fui a consultar directamente máquinas que utilizan los deportistas profesionales.

Encontré varias muy interesantes pero me decanté por el Compex Fit 3.0. Tiene un montón de programas no solo de fitness sino también de rehabilitación , masaje etc …

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Y a ello que me puse, empezando flojito 5 veces a la semana, unos 40 – 60 minutos (al principio era menos) mientras por la noche veo un rato la tele.

Y pim, pam, pim, pam …

¡Y aquí está la evolución!

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Así que doy fe que si se es constante estos aparatos funcionan.

Y ahora que ya no tengo colgajo, llegó el tuno de acabar con las arrugas, para ello me puse a mirar aparatos de radiofrecuencia. Este tema es más complicado, delicado y caro y hay que buscar aparatos con la suficiente potencia para que cumplan con su objetivo.

Tras mirar y comparar mucho me decanté por el Globus RF Clinic Pro. Una máquina muy completa en cuanto a programas y funcionalidades.

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Y en este punto me encuentro actualmente. Llevo 4 sesiones, me voy a tener que dar un montón, soy consciente, pero ya se va viendo poco a poco algún resultado.

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Así que de momento, estoy bastante motivada para continuar en esta línea. El cambio en 2 meses ha superado mis expectativas muy por encima de lo que esperaba.

Pero como todo, hacerlo en casa tiene sus luces y sus sombras:

Aspectos positivos

  • Aunque la inversión en maquinaria es casi la misma si te vas a hacer un tratamiento a una clínica, el tenerlo en casa te sirve para más tratamientos y zonas
  • Administras mejor tu tiempo no teniendo que desplazarte

Aspectos negativos

  • Mucha fuerza de voluntad para tener constancia y no pasar de hacerte el tratamiento y buscar excusas para no sacar tiempo, es cierto que da pereza el tener que hacértelo tu mismo.
  • Estos tratamientos no son aptos para todo el mundo, así que hay que informarse muy bien primero de las contraindicaciones antes de contratar un tratamiento o ponerse a comprar aparatos.
  • Tienes previamente que “estudiar” un poquito para saber como se utilizan estos aparatos y sacarles el mejor partido.

Otros aspectos a tener en cuenta

  • Esto no hace milagros, no adelgaza, así que no os fiéis de lo que dicen por ahí. Para adelgazar hay que compaginar esto con una alimentación equilibrada y quemar grasas.
  • No sustituye el ejercicio físico. Una cosa es que ayude a fortalecer y tonificar, otra muy diferente es que esto sea considerado ejercicio físico. Tendrás que compaginarlo con andar, correr o el ejercicio que más te guste, pero necesitarás actividad física de una forma u otra.

Iré actualizando el post en función de los próximos resultados.

Así que ánimo, ¡hasta las tripotas más horrendas vuelven a su sitio!

*He de comentar, que ninguna de las marcas de aparatos mencionadas se ha puesto en contacto conmigo para que haga publicidad de sus productos y que se trata de una prueba personal que yo he realizado para ver si podía hacer algo con mi tripota sin pasar por quirófano.

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