Embarazo

Fertilidad con Fecha de Consumo Preferente

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Me he visto en la necesidad de escribir este post a raíz de una conversación que hace poco tuve con una pareja, la cual dejó al descubierto algo que evidentemente sospechaba, pero que no me había dado taaaaan de bruces con la cruda realidad: la falta de información a nivel general que tenemos sobre los temas de fertilidad. No es la primera vez que me encuentro esto desde luego, pero sí me llamó la atención la seguridad con la que hacían algunas afirmaciones.

Mejor os cuento la situación y así os hacéis una idea.

Celebración con refrito de amigos, conocidos, desconocidos … con niños incluidos. Pareja de conocidos nos dice: – ¡¡¡ay que monos los mellis!!! , no os aburrís, ¿verdad? (toma topicazo) Pues yo que voy a decir, que si, que muy majos, muy graciosos y bla bla bla … desde que viví esta historia con la infertilidad reconozco me he vuelto una persona demasiado reservada con la vida de los demás. Nunca pregunto por nada a la gente con la que no tengo confianza y a veces eso tampoco es bueno, porque la gente, dependiendo de qué temas, prefiere ser «preguntada», pero yo que queréis que os diga, me da ya «cosita» todo y salvo el: -¿qué tal estás? genérico, pregunto más bien poco o nada.

Así que después de los alagos y moñerias a mis hijos, evidentemente no se me ocurrió preguntarles:- y vosotros, ¿para cuando?, ¿no os animáis? … 

¡No por Dios!, que se me caiga la lengua ahora mismo si estas palabras salen de mi boca algún día.

Aun no haciendo la pregunta, ellos me contestaron:- nosotros vamos a esperar un par de años más. En ese momento, creo que los ojos se me dieron la vuelta. Ella 39, él 40, no hace falta hacer un gran esfuerzo mental para saber que dos años más implican 41 y 43 años respectivamente.

Y siguieron con el discurso sin yo decirles nada. Si, un par de añitos más porque tenemos algunos planes incompatibles con la paternidad / maternidad. Pero no pasa nada … y aquí comenzó el rosario de ejemplos:

-«Pues una amiga nuestra que no podía tener hijos, ahora con 41 se ha quedado embarazada «ella sola» y tiene un bebé precioso». Ah, y también está el ejemplo de fulanita y menganito que tienen mellizos como tu y también los tuvieron super tarde. Bueno y si no nos sale pues que nos lo hagan, un «jeriguillazo» y listo.

En ese momento tuve que emplear el «caña aquí» y que sea doble porque casi me da un parraque.

Evidentemente, no era el momento de pegarles una charla sobre biología y medicina reproductiva, pero soy consciente de que se ha avanzado mucho en comunicación sobre la fertilidad, pero el camino que aun queda por hacer es largo.

Así que si me permitís y sin ánimo de asustar a nadie, pero si de informar y gestionar expectativas sobre el tema, tengo algo que deciros:

La capacidad reproductiva femenina empieza su declive a partir de los 35. Si, queridos, si. Aunque por fuera estemos divinas, nuestros pequeños óvulos van perdiendo cantidad y calidad. Y para muestra un botón, os dejo las estadísticas sobre las probabilidades de embarazo por edad:

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Con esto no quiero decir, que a partir de los 35 sea imposible, ni mucho menos, pero si que esto de la fertilidad tiene una fecha de «consumo preferente» que es antes de los 35. A partir de esa edad, perdemos «propiedades» como algunos alimentos (por hacer la analogía), pero somos aptos para el «consumo». ¿Que significa eso? pues que se incrementa el tiempo de concepción, la tasa de aborto y las probabilidades de terminar pidiendo «ayuda» en reproducción asistida.

Uno de los grandes problemas que veo en la sociedad es que más o menos se tiene claro que la fertilidad tiene una fecha de caducidad allá por los cuarenta y pico, pero no somos muy conscientes de esta otra fecha, la de «consumo preferente».

Las técnicas de Reproducción asistida, no son la panacea universal. Seamos razonables, nada en esta vida no cuesta nada, y por lo general, de lo no cuesta y se obtiene un gran beneficio suele ser «ilegal»… je je

Bromas a parte, cuando llegas a Reproducción Asistida no te «pegan un jeriguillazo» y sales embarazada … no, nada más lejos de la realidad. El proceso es complejo:

  • Obtener un diagnóstico conlleva paciencia, pruebas, pasar el duelo de asumir que te pasa algo y vas a necesitar ayuda etc … Y eso si tienes un diagnóstico a la primera y no eres como servidora, una raruna de los pies a la cabeza que tras años de intentos, 2 mellizos en el mundo y 3 pequeños sueños truncados por el camino, aun no no tiene un diagnóstico claro. Evidentemente, mi caso no es lo habitual, pero ya solo obtener un diagnóstico puede implicar un duro camino.
  • La medicación y el proceso al que te tienes que someter no es inocuo. La medicación, las punciones, transferencias etc … al final requiere de una resistencia física, pero sobre todo mental importante.
  • Y por no hablar de las esperas de las pruebas de embarazo, la llamada con los negativos y otras complicaciones que puedan surgir por el camino.

La buena noticia, es que tras pasar por esto, la mayoría lo conseguimos, pero como os he comentado, el camino no es sencillo:

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Y dicho esto, cual sería mi consejo después de toda mi experiencia:

Mejor antes que después: y diréis: – vaya consejo de mier**. Pues si, para mi esta reflexión, que parece tan obvia, después de todo lo que he pasado es fundamental. Toda mi vida he estado planificando, y ahora esto y ahora lo otro … y ahora a ser mamá y el cálculo me falló estrepitosamente.

Muchas veces pensamos, hasta que no tenga un trabajo tal, hasta que no tenga una casa cual, hasta que … hasta que … Pues pasado el tiempo me doy cuenta que no hacía falta tanto dichoso «hasta que …» y que no hubiera llegado a los casi 35 descubriendo que no podía ser mamá.

Así que el mensaje es: «No planifiquemos tanto, cuando hay cosas que no se pueden planificar»

Infórmate sobre tu fertilidad: Aunque no tengas pensado ser mamá ya, el ginecólogo te puede mandar unas simples pruebas que se hacen a través de una analítica para ver si todo está en orden. Muchos casos de baja reserva prematura se podrían tratar «a tiempo» solo con esta pequeña acción y sobre todo, gestionar tu expectativa sobre tus posibilidades y así evitar que el día que te quieras «embarazar» no lo estés intentando inútilmente.

A los hombres también les aplica esto, ya que la mitad de los problemas de fertilidad son de origen masculino, es decir, esto de la infertilidad no es solo un problema femenino. Así que comprobar vuestra fertilidad «tentativamente» no está de más.

Preservación de la fertilidad: Tanto óvulos como esperma se pueden criogenizar para ser utilizados en el momento que se decida tener un hijo. Esto es un gran avance, la probabilidad de éxito es alta, pero también quiero comentar que no es 100% infalible. Otros problemas «ocultos» que no sean responsabilidad de los gametos o que también las tasas de implantación descienden a mayor edad materna, pueden hacer que no se logre el objetivo.

Coge con «pinzas» los ejemplos estelares sobre grandes éxitos de la fertilidad: porqué digo esto, porque muchos de esos ejemplos que tan embebidos tenemos en nuestra sociedad sobre si «Manolita se quedó embarazada de trillizos a los 45» y que generalizamos tanto como si al común de los mortales le fuera a pasar el origen es:

  • Casos maravillosamente inusuales que evidentemente suceden pero no son la tónica habitual y la probabilidad de que sucedan es excepcional
  • Casos procedentes de reproducción asistida, que por la razón que sea, sus protagonistas no han querido «sacar del armario» (cosa totalmente lícita) y que nuevamente generalizamos como si eso fuese lo habitual.
  • Historias que han ido de boca en boca y son como el teléfono estropeado (que cada actor le mete una escena nueva a la película) y al final Manolita, que en realidad tenía 52 años, se lío con uno de 30, tuvo quintillizos de forma natural, nacieron a las 39 semanas y fue todo fenomenal.

Y dicho esto, no es mi intención meter prisa a nadie, ni que a partir de ahora tu reloj biológico te retumbe en los oídos (TIIIIIC, TAAAAAC, TIIIIC, TAAAAC), pero si que se conozca mejor como funcionan algunas cosas importantes en materia de fertilidad que pueden ayudar a tomar algunas decisiones y ojalá, a evitar o prevenir algunas «situaciones».

¡Mucha suerte a tod@s en vuestros planes de maternidad/paternidad!

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Mi Vida sin Tabaco

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Siiiiiiiii, quién lo diría, ya 4 años sin un cigarro de la mano, sin ese pestilente olor, sin esos sacrificios de tener que salir a fumar porque sino te da un parraque …

Empecé a fumar con 16 años. Si, fue una estupidez. Una estupidez de esas que se hacen en la época del insti y que luego traen sus consecuencias. Consecuencias transformadas en 20 años de tabaquismo, de casi un paquete diario de medida, superándolo tranquilamente durante los fines de semana y con cero motivación para dejar de fumar.

Tenía muy claro que nunca fumaría embarazada, pero tampoco me planteé que seguir fumando fuera a ser tan «malísimo» mientras lo buscaba. Mis amigas, muchas de ellas ya con niños, fumaban como yo y no tenían ningún problema … ay las comparaciones …

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Cuando se me empezó a complicar el tema niños, es cuando pensé seriamente que debería al menos reducir el número de cigarros. Aun deseando tanto un embarazo, me veía incapaz de dejarlo totalmente. Si, es una contradicción, pero os aseguro que era pensarlo y me invadía una ansiedad brutal. Sé que para un no fumador cuesta entender esto un triunfo, pero por Dios y por la Virgen, nunca le digáis a alguien que está tratando de embarazarse eso de: – pues si no lo dejas, es que no lo quieres suficiente o no te esfuerzas lo suficiente … o cositas de ese palo, porque realmente no os podéis imaginar la encrucijada que representan este tipo de situaciones llenas de ansiedad, frustración, culpabilidad etc …

Así que me propuse mi plan de acción:

1- Dejar de fumar en el coche. Tenía muchísimas ganas de hacerlo. Aun siendo fumadora, reconozco que el olor a tabaco es asqueroso y en un coche o cualquier tejido o tapicería más. Me vino genial cambiar de coche y aprovechar que estaba «nuevecito» para darle un mejor trato que al anterior y sobre todo para que ya no trajese de serie el «kit fumador». Parece una broma, pero unos 4 cigarros de media al día conseguí reducir solo con esta medida.

2- Se acabó el tabaco en casa. A fumar al jardín. Por la misma razón que la anterior, una casa con olor a tabaco es lo peor de lo peor (aclarar que la mía no olía especialmente porque me pasaba el día ventilando aun a bajo cero) … otra chorrada pero otros 4 cigarros diarios se quedaron en la cajetilla.

3- Apuntarme a Yoga y hacer deporte. El tiempo que estaba enredada en estas actividades a lo mejor me ahorra 2-3 cigarros y por supuesto la experiencia fue súper positiva y saludable.

4- Quitar voluntariamente alguna salida a fumar, y ahí me podía ahorrar otros 2 diarios …

Así que entre pitos y flautas, conseguí bajar a 5 o 6 cigarros por día. Básicamente me quedé con aquellos que me producían más placer, los de después de las comidas y poco más.

Siguiente paso. Me costaba mucho bajar ya de ahí, pero tenía que seguir haciendo el esfuerzo. Me costaba un triunfo en parte por los tratamientos. Como sabéis, son una bomba emocional y los nervios y la ansiedad están a flor de piel.

Así que decidí seguir reduciendo la dosis de veneno comprando el tabaco más más light que existía en el mercado.

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No es ni mucho menos inocuo (no nos vayamos a engañar), pero desde luego fumarse 10 de estos equivale más o menos a 1 de los normales.

Acostumbrándome a este tabaco y al pastizal que vale … conseguí bajar a 5 cigarros diarios de este tipo.

Sea como fuere, me quedé embarazada. El día que me dijeron que la beta era positiva, hice una pelota al paquete que tenía y lo tiré a la basura. Durante el embarazo, ni me acordé del tabaco. Estaba tan centrada en la experiencia, en que todo saliera bien, que mi cabeza anuló esos pensamientos …

Cuando dí a luz, me dije: – ay madre mía, ¿seré capaz ahora de mantenerme sin fumar? Y la verdad es que esto ha sido lo más sencillo.

Pensé en:

  • Lo mal que olería de nuevo la casa, casa en la que había bebés
  • Lo mal que olería de nuevo el coche, coche en el que viajarán bebés
  • Pasear con mi carro gemelar un una mano sujetando un cigarro
  • Tocar a mi pequeños con manos que huelen a tabaco
  • Coger a mis niños con mi ropa y mi pelo oliendo a tabaco
  • Restar años a mi vida disfrutando de mis hijos …

No se me volvió a pasar por la cabeza … ni se me ha vuelto a pasar. El tabaco es una condena.

Hoy 31 de mayo, día sin tabaco, me apetecía mucho recordar esta historia y sentirme orgullosa por ser una ex -fumadora más. También me apetecía enviar un mensaje de fuerza y ánimo a todos aquellos que lucháis por dejar de fumar. Porque sí, es una lucha, muy dura para la que hay que estar muy muy preparado. Porque uno no lucha contra el tabaco, no, lucha contra su propia cabeza.

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