Embarazo

Volver a empezar tras un aborto bioquímico

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Ya está la roja aquí. Esta madrugada ha hecho su aparición. Madrugadora y puntual como siempre.

He llamado al IVI y ya tengo la pauta de medicación para comenzar mañana. Parece mentira, pero ya ha pasado todo el verano después de ese fatídico 16 de junio en el que la que iba a ser la primera ecografía de nuestro pequeño, anunciaba lo que luego sería un aborto bioquímico Lo que pudo ser y no fue… Afrontar un Aborto Bioquímico

botica

Esto de la infertilidad es así, caer, volverse a levantar y a volver a barajar a ver si esta vez hay más suerte.

Lo reconozco, tengo miedo. Tengo miedo que no salga. Os parecerá de risa teniendo aun 6 blastos congelados de buena calidad. Pero tengo miedo. Uno ya nos falló.

¿Y si resulta que ninguno de los 6 son válidos? … ¿Y si resulta que solo eran válidos los mellis? … ¿Y si resulta que ahora tengo “algo” que no tenía la vez anterior? …

En fin, que cuando crees que lo tienes todo aprendido, te das cuenta que vuelves a la casilla de salida como una principiante.

El otro día fui al IVI a hacerme una eco antes de empezar este tratamiento. Le pedí a mi doctora que revisáramos una vez más la calidad de los embris: -A/A, A/A, A/A , A/A, A/B, A/B … Ana, cualquiera se puede quedar, son todos muy buenos.

Si, eso ya lo había oído antes, pero sin embargo el último no se quedó. Vuelvo a las cábalas sobre mis posibilidades. Haciéndome valer de la estadística, según la calidad de los embris, la edad de mis óvulos cuando se generaron dichos embris y la tasa de fecundación de los blastos, esta vez o a más tardar la siguiente deberíamos de conseguir embarazo evolutivo. Pero esto no es una ciencia exacta, así que cuando veo que me empiezo a poner “petarda” me recuerdo: – Ana, ten fe, hay cosas imposibles de controlar, adelante, que no pese el miedo más que la ilusión.

Y así estamos hoy, intentando borrar de mi cabeza los miedos, las incertidumbres y convertirlas en ilusión y una mirada optimista al futuro. Si miro la situación en global, de momento tengo las cartas necesarias para ganar la partida.

Por otro lado, este es el último post que escribo sobre la evolución de este tratamiento. La próxima vez que escriba sobre ello será ya con hechos firmes sea para bien o para “menos bien”.

Este blog nació solo y exclusivamente con la vocación de ayuda a otras personas. Contar lo que pasó con mi esterilidad y luego como está siendo la crianza de mis mellis, da esperanza y luz a muchas personas.

No, no uso el blog para contar mi vida y que sea el “Sálvame al Cuadrado”, no por Dios. Desgraciadamente, personas de mi entorno lo han entendido así y han aprovechado información de mi último tratamiento para ir “cotilleando” si estaba en embarazada o no. Tanto quisieron adelantar y tener la primicia, que cuando publiqué que la beta había sido positiva, felicitaron a mis padres. Como comprenderéis, la sorpresa fue mayúscula y más cuando 10 días después tuve que publicar que lo habíamos perdido.

Este blog no sirve para anunciar cosas, que quede claro. Sirve para contar una historia, en la que desgraciadamente cada vez más personas se ven reflejadas, por eso siempre cuento las cosas con “pelos y señales”.

Y dicho esto, a partir de ahora, si hay embarazo, lo haré publico en el blog y en las Redes Sociales a su debido tiempo. Lástima tener que tomar una decisión así, pero el uso irresponsable de la información es lo que tiene.

Espero dentro de unas semanas, os pueda contar buenas noticias.

¡Seguiremos informando!

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La Base Científica del Famoso: “Cuando te Relajes, te Quedarás Embarazada”

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Es que solo es escribirlo y me entra una mala lecheeeeee … ¿A quien no le han dicho esta mítica frase cuando estaba en medio de la búsqueda de un bebe o quien no ha entrado en cólera ante semejante expresión cuando la “búsqueda” se ha ido complicando?

Creo que el ratio de contestaciones afirmativas es del 100%. Y es que nuestra sabiduría popular tiene por costumbre utilizar de comodín este tipo de frases junto con: – “pues Fulanita no podía y se relajó y se quedó embarazada”, “es que estás muy obsesionada con lo del bebé, piensa en otra cosa y verás como te relajas”, “pues Menganita se hizo varios tratamientos y al final se relajó y se quedó ella sola” … y así suma y sigue variantes del mismo palo y condición.

Lo cierto es que todos conocemos de primera mano alguno de estos casos, vamos que no son invenciones para nada mentirás ni fábulas, pero la atribución al “milagro” no la tiene ni el relax ni dejar de pensar en tener un bebé,

Este tipo de situaciones sorprendentes y maravillosas (yo tengo un par de sobrinos gracias a estos “milagros”) tienen una explicación científica.

Vamos a apoyarnos un poco en la teoría para explicar de donde derivan estas situaciones “excepcionales”. Lo primero, recordar que es la esterilidad y la infertilidad, o dicho comúnmente, la incapacidad para traer hijos al mundo.

  • Infertilidad primaria : cuando la pareja consigue una gestación, pero no llega a término con un recién nacido vivo.
  • Infertilidad secundaria : cuando la pareja, tras un embarazo y parto normales, no consigue una nueva gestación a término con recién nacido vivo.
  • Esterilidad primaria : cuando la pareja tras un año y medio de relaciones sin métodos de contracepción, no ha conseguido el embarazo.
  • Esterilidad secundaria : cuando la pareja, tras la consecución del primer hijo, no logra una nueva gestación en los dos o tres años siguientes de coitos sin anticonceptivos.

Pero, realmente cuando no llegan los hijos, ¿somos infértiles o estériles al 100%? Al tener esta condición, ¿nuestra capacidad de concebir es CERO? La respuesta es NO.

Dentro de estos apartados hay diferentes grados de esterilidad e infertilidad, es decir, varía la probabilidad de conseguir un embarazo espontáneo, pero no es nula.

En condiciones normales, la probabilidad de obtener un embarazo es más o menos del 20-25% por ciclo, porcentaje que desciende en función de la edad materna ya que nuestros queridos óvulos son lo que primero se degrada dentro de esta ecuación.

Grafico 1

Por tanto, en función de nuestros óvulos y obviamente la calidad del esperma también, no olvidemos que esto es un “fifty – fifty”, estos son aproximadamente los porcentajes de concepción espontánea por grupo de edad y ciclo:

Grafico 2

En el caso de los estériles e infértiles estos porcentajes son inferiores, dependiendo de la patología y circunstancias, pero NO NULOS.

¿Que quiere decir esto? Pues que en la inmensa mayoría de los casos no somos exactamente infértiles o estériles, no tenemos absolutamente imposibilitada la capacidad de concebir espontáneamente. En esa mayoría de casos, nos encontramos más bien es estadios de sub-esterilidad o sub-infertilidad, donde por alguna razón, nuestras capacidades de concepción se han visto mermadas en mayor o menor medida.

Al estar hablando de que la probabilidad de concepción en estos casos es baja pero no imposible, surgen los casos que todos hemos conocido alguna vez:-“no se quedaba y se quedó” o lo que sería lo mismo: – “del % mínimo de probabilidades que tenía de concebir al final sucedió”.

Por ejemplo, en los casos de baja calidad ovocitaria o baja calidad espermática, no te quedas embarazada, pero en un ciclo tienes un óvulo o un espermatozoide de calidad razonable y al final hay embarazo evolutivo. La calidad de nuestros gametos puede verse alterada para bien de forma espontánea y surgir “el campeón” que al final nos lleve al éxito. Al final todo es parte, del agujero negro que son las incógnitas que aun tiene el mundo de la reproducción.

Por tanto, mientras haya probabilidad de embarazo, por muy baja que ésta sea, hay esperanza. Achacar estas probabilidades de éxito al relax, pues “mire usté” va a ser que no.

“Mucha suerte en vuestra búsqueda”

Nota aclaratoria: este post versa del relax asociado comúnmente a una percepción absolutamente subjetiva de “pseudo obsesión por la búsqueda de un hijo” acuñado por cierto sector de opinadores/as repartidos de forma aleatoria en nuestra sociedad. No tiene nada que ver, con el estrés de la vida cotidiana y otros hábitos de vida poco saludables, que sí que en mayor o menor medida pueden afectar a nuestra fertilidad.

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