Familia

Volver a empezar: Operación hermanit@ cuando eres Mama al Cuadrado

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Quedarse embarazada de gemelos o mellizos casi siempre es accidental. Y me refiero a accidental en el sentido de que si el embarazo es espontaneo, nadie se puede imaginar que le van a venir dos de golpe aunque sepamos que la naturaleza es a veces muy caprichosa. Si el embarazo es por Reproducción asistida, tampoco es que estemos buscando dos de golpe, pero para aumentar las probabilidades de conseguirlo se suelen poner dos, con lo cual, asumes el riesgo pero nunca te puedes imaginar que se queden ambos.

Y esto segundo fue lo que me pasó a mi. Ni remotamente, después de acumular unos cuantos negativos, pensé que sería mamá de mellis. El sorpresón y la mayor de las alegrías de mi vida.

Mellis

La mayoría de los que han tenido un embarazo múltiple la primera vez se cortan la coleta. Con dos basta. De hecho, por lo general, si le preguntas a cualquier padre o madre de gemelos si van a ir a por más la respuesta es: – ¿estás de coña? Ni uno más, antes me arranco los … y todo esto dicho mientras hiperventila.

Pero por otro lado estamos una minoría de “pirados”, “locos”, “flipaos”, “valientes” … (así nos hace llamar la gente) que nos quedamos con ganas de repetir. Y ese es el caso de Papá al Cuadrado y mío.

Siempre nos encantó la idea de ser familia numerosa. En mi caso somos dos hermanos. Mi padre se quedó siempre con ganas de tener un tercero, pero mi madre después de dos embarazos con dos partos horribles, dijo que ni muerta. Yo siempre me quedé con la ilusión de haber tenido un tercer hermanito. En el caso de Papá al Cuadrado, son familia numerosa en la mayoría de ramas de su familia, con lo cual lo asume como algo súper normal.

Cuando empezamos con todo este lío de la Esterilidad de Origen Desconocido no me quedó más remedio que “desinflar” la idea de la familia numerosa y centrarme en “rezar” para que el al menos la vida nos diera la oportunidad de criar a un hijo único.

La llegada de Guille y Nico volvió a poner la idea con fuerza en el mapa y nuestros 7 blastos congelados han sido clave para determinar que llegó el momento de volver a intentarlo ha llegado. ¡Vamos a por el tercero!

Pero antes de tomar esta decisión, reconozco han venido a mi cabeza ciertas reflexiones que me han hecho hasta dudar de si debíamos intentarlo de nuevo. Este ha sido mi análisis de pros y contras:

Miedos

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  • Volver a pasar por Reproducción Asistida me ha dado hasta sarpullido. Me ha puesto de los nervios, ha vuelto el nudo en el estómago. Y aunque la vuelta al IVI no ha sido con la cara de frustración de la primera vez ni con un proceso de FIV completo, reconozco me ha dado mucha pereza pensar en pruebas, hormonas, betaesperas, negativos, nervios, sustos … pufff, lo dicho, perezón. De hecho Papá al Cuadrado me ha tenido que llamar la atención varias veces por “miedica y agonías”. Cada vez que me han hecho un análisis siempre pensando que algo iba a ir mal y más bien ha sido todo lo contrario.
  • No estoy pasando mi mejor momento en cuanto a mi maternidad al cuadrado se refiere. Nico y Guille están hechos dos terremotillos. Están en una edad muy simpática pero muy movida y peligrosa. Hay días que caigo exhausta, ya no físicamente, sino psicológicamente de estar con 40 ojos detrás de ellos. Así que me he hecho la pregunta de rigor: – Ana, ¿vas a poder con otro? Creo si podré con otro, pero está claro que vamos a tener que pedir ayuda extra. Así que aquí estoy, mentalizándome que alguien me va a tener que ayudar y que tendré que volver a abrirle la puerta de mi casa a una “extraña”.
  • El trabajo. Tras mi incorporación de la baja maternal ha sido una zancadilla detrás de otra. Me ha costado un triunfo volverme a abrir paso entre mis compañeros y alguna que otra “rata” y “serpiente” que me han hecho la vida imposible. Afortunadamente el tiempo pone a cada uno en su sitio, pero si me vuelvo a quedar embarazada se me ponen los pelos como escarpias solo pensar que esto volviera a suceder. No obstante, en este sentido ya estoy tomando medidas, por si acaso y no me voy a quedar sin ser madre de nuevo por estos miedos. Me niego en rotundo.

Aspectos positivos

ilusion

  • Vivir un nuevo embarazo, una nueva maternidad. La otra vez lo disfruté un montón y estoy segura que está vez será igual o incluso mejor, ya conozco muchas cosas, muchas sensaciones y sé que ahora las voy a entender mejor.
  • He criado a dos bebés mellizos, tiene que ser la caña solo tener que dar un bibe, cambiar un solo pañal, dormir a uno solo … atender un solo llanto … aunque veréis como tendremos la suerte de que éste/a ultim@ nos sale un llorón de narices y da guerra por él, sus hermanos y todos sus compañeros …
  • Lo tengo todo y no tengo que cambiarme de casa ni de coche si queremos ampliar la familia. Inversión cero pelotero.
  • Con lo que disfrutamos de Guille y Nico tener otro pequeñín en casa tiene que ser una felicidad máxima. cada vez que Papá al Cuadrado y yo pensamos en ello se nos cae la baba.

Así que por supuesto, vamos a ver el vaso medio lleno, a pensar en positivo y a disfrutar con ilusión de la decisión que de momento hemos tomado.

La vuelta al IVI

Que decir de mi vuelta al IVI. La primera vez llegué con cara de circunstancias con un gran peso encima. Esta vez la verdad es que crucé la puerta con muchas ganas e ilusión.

IVI

Además el recibimiento de mi doctora y su enfermera fue brutal. Se acordaban de todo, hasta del nombre de los peques. Súper cariñosas y compartiendo experiencias maternales las tres !como buenas “marujas”! Fuer un reencuentro muy divertido la verdad, que nunca me podía haber imaginado.

Ahora que estoy de vuelta allí estoy tremendamente observadora. La primera vez, no cruzaba la mirada con nadie en la sala de espera y ahora no hago más que mirar a la gente y pensar en que historia de infertilidad habrá detrás de ellos. A veces, cuando cruzo la mirada con alguien siempre sonrío, por que me imagino lo que se les pasa por la cabeza a la mayoría de ellos y sonreír es mi modo de transmitir: – todo va a ir bien, estás en buenas manos.

Y bueno que decir, que ya lo tenemos todo listo. El día 26 de mayo tenemos la transfer de uno de los blastos que teníamos congelados. Pase lo que pase …

¡tus papás y hermanos te esperamos con los brazos abiertos!

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Operación “Concilia como puedas”

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Desde que he sido mamá, como es obvio, es cuando más he empezado a notar lo mal que está el tema de la conciliación en España. Sabía que el tema no andaba bien, se oye que se están haciendo cosas, pero la realidad es que aun vamos bastante mal.

Antes de ser papás ya teníamos problemas con la conciliación. Demasiados viajes, demasiado trabajo a horas intempestivas … pero claro, cuando no hay niños de por medio, y aunque la pareja se resiente un montón, digamos, no es tan grave.

En mi caso afortunadamente, tengo un trabajo que me permite flexibilidad a la hora de trabajar por lo que haciendo a veces piruetas, al final consigo la mayoría de los días pasar la tarde con los mellis sin demasiadas interrupciones aunque la mayoría de las noches mi portátil se convierte en mi compañero de alcoba …

trabajo

Tras años en el mercado laboral y basándome en lo que veo todos los días en diferentes empresas, creo, estos son los principales problemas a los que nos enfrentamos a la hora de conciliar:

1. Nos falta auto-gestión

Y lo primero que voy a decir, no es echar la culpa a las empresas sino echarnosla a nosotros mismos. Muchos españoles están tan acostumbrados a tener un horario de entrada y salida que cuando les das flexibilidad horaria se vuelve en su contra. Y esto me ha pasado y me pasa actualmente. Afortunadamente en las empresas en las que vengo trabajando estos años, la flexibilidad horaria y el teletrabajo son situaciones “normales” en cuanto al entorno de trabajo se refiere.

Pues bien, he recibido algunas quejas de personas de mi equipo que me dicen: -jo, Ana es que salgo todos los días a las 20:00 o 21:00 de la oficina, no tengo vida. Muy bien, analicemos tu jornada laboral. Aprovechas la flexibilidad horaria para entrar a las 9:30 de la mañana. Entre que saludas y te echas un café y un pitillo no te sientas hasta las 10:00 horas. Te tomas un café de 30 minutos a media mañana. Te piras 1:30 o 2:00 horas a comer … y la culpa de que no tengas vida ¿la tengo yo?

Por tanto, una de las primeras cosas sobre las que tenemos que reflexionar es, ¿nos sabemos auto-gestionar? y este caso no es aislado, me ha pasado ya varias veces.

2. Teletrabajar no es “descansar” en casa

Se me ponen los pelos como escarpias cuando actualmente escucho a muchos directivos despotricar e ir absolutamente en contra del teletrabajo. Y es que hoy en día aun existe una desconfianza extrema sobre lo que hacen o dejan de hacer los empleados. Y lo peor, es que hay empleados que ponen a bajar de un burro y de “jetas” a los compañeros que hacen uso del teletrabajo. Si no sabéis trabajar desde casa a lo mejor es que tampoco lo sabéis hacer desde la oficina, ¿no?

No hace falta decir, que el teletrabajo permite mucha más eficiencia en el trabajo: te ahorras el desplazamiento, comes en menos tiempo, puesto que estas desde casa siempre le echas un “ratito” más cuando sea … y sobre todo genera satisfacción del empleado lo que redunda en una mayor productividad y fidelización con la Compañía.

Actualmente existen sistemas remotos que pueden controlar la productividad del empleado desde casa por muy intangible que sean sus actividades: a que hora de conecta y desconecta, que hace en medio de su jornada etc …

Si no hay más teletrabajo, es directamente, por que a muchas empresas no les da la real gana.

3. Culturas empresariales de la época de los dinosaurios

El infradimensionamiento de algunas empresas, sobre todo pequeñas y medianas empresas dirigidas por empresarios marrulleros que no tienen ni idea de gestionar un negocio y creen que ser eficiente es tener explotada a la gente con horarios y jornadas de trabajo interminables.

Oír casos de padres que no han podido ir ni si quiera a la fiesta del cole de sus hijos o al médico que no les den ese permiso o se hayan tenido que coger un día de vacaciones es espeluznante, truculento … como diría Iker Jiménez.

4. Ausencia de objetivos medibles y evidenciables

La mayoría de las empresas no saben poner objetivos. Si como lo oís, salvo en el mundo comercial que se suelen poner cifras de ventas y bla bla, en el resto de mundos la mayoría de las empresas no saben ponerte un objetivo concreto y medible para fijarte una meta durante un periodo concreto.

¿Eso a que nos lleva? A que es mejor como responsable encomendar tarea, tras tarea y vigilarte de cerca, a encomendarte un objetivo que no saben poner para que tú de forma autónoma lo lleves a cabo en un plazo concreto desde donde quieras. Como no lo saben establecer, como no lo saben medir, pues nada a trabajar a las faldas de tu jefe.

5. La maldita cultura del presencialismo

Muy ligado a lo anterior, y es que aun está la creencia de que en la oficina sentadito vas a trabajar más que en tu casa, por ejemplo. Y bueno que decir de esto, todos conocemos miles de historias del tío que se queda haciendo horas mientras compra en Amazon, o el que se queda haciendo el paripé hasta que se va el jefe … Lamentable …

julio

6. Hay muchos jefes y pocos líderes

Desgraciadamente todavía hay mucho apalancamiento de la cultura del pasado del jefe como una especie de fiscalizador, de ojo que todo lo ve, de jerarquía, de ser empleado y no colaborador …y esto no nos deja avanzar, porque precisamente este perfil de jefe entiende que tiene “una parcela de poder” y que la flexibilidad, que un empleado se pueda organizar, el que teletrabaje y no esté bajo sus faldas … es un absoluto atentando a su mando.

Un líder gestiona un equipo. Un jefe “manda”. Hoy en día necesitamos gestores, gente que sepa mover las fichas de la forma más eficiente posible, lo de aquí mando yo porqué si … debe tener ya los días contados.

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7. La falta de planificación

NO NOS SABEMOS PLANIFICAR y esto es algo que por ejemplo me fríe la moral a diario. La gente que sin ninguna planificación pone reuniones cuando les da la realísima gana sin antelación. ¿que cuesta decir aunque sea 24 horas antes que va a ver reunión para que todo el mundo pueda organizar su vida?

La falta de planificación y de organización de algunos nos jode fastidia al resto. Pero lo curioso es que cuando no puedes ir a una reunión parece que la falta de disponibilidad la tienes tu, ¿como?, o sea, que un tipo es un puñetero desastre que encima arrastra al resto y la que no me organizo ¿soy yo? ¿ein?

¿Y que hay de las llamadas a las 20, 21 y 22 horas? ¿estamos locos o qué? ¿El día es demasiado corto para llamar? Volvemos una y otra vez a lo mismo, la mala gestión de algunos, su egoísmo y falta de criterio la pagamos el resto.

8. Proveedores y Clientes

Me encanta como hay empresas en este país que hablan de sus facilidades y métodos para conciliar con sus empleados propios y a cambio machacan a los proveedores.

Y es que eso de la “orientación al cliente” y “el cliente siempre tiene la razón”ha sido la excusa para que unos cuantos pierdan la cabeza y la cordura a la hora de exigir y solicitar trabajos a sus proveedores plasmando unos objetivos y planificaciones absolutamente irrealizables.

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Señores de las empresas “cliente”:

Los proveedores también son personas, con familia y sentimientos. Sus egos, sus ganas de sodomizar y ser más que nadie … trátenlos en su casa o busquen ayuda especializada…

9. El mundo laboral sigue siendo machista

Que si, que si, que no nos andemos con medias tintas. Que por un lado empresarios y líderes hablan en público de lo importante que es la conciliación, las mujeres, las familias, los empleados y bla bla bla … y luego por detrás … ¡hachazo en la espalda!

Y no digo que no haya gente que piense así y que dirija sus empresas con mano firme en este sentido pero en los últimos años ya me ha tocado escuchar alguna conversación off the record de gente con galones en la escala ejecutiva que piensan que:

“- Contratar a una mujer al final es un follón. Yo si puedo, prefiero prescindir de ellas. Luego se quedan embarazadas y vienen las bajas y las sustituciones …”
Consejero de Multinacional de Tecnología. 50 años y padre de 2 hijos.
“- Cuando una empleada es madre ya no vuelve a ser la misma. Como les cambian las prioridades, llegan al trabajo y ya no trabajan como antes”
Director General de una Compañía de Outsourcing. 52 años, padre de 4 hijos.

Mejor me ahorro los comentarios sobre este tipo de afirmaciones. Con culturas como esta es IMPOSIBLE que nuestro país siga avanzando en temas de conciliación.

10. Remar juntas

… No ponernos más palos en las ruedas las unas a las otras. Porque el mundo sigue siendo machista, pero nosotras nos apoyamos muy poquito profesionalmente.

Recuerdo una frase de la peli “Show girls” (que mala es, por cierto) donde una decía:

“- Siempre hay alguien más joven y hambriento bajando la escalera detrás de ti” 

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Vamos, el caso es que a la que lo dijo que era la bailarina principal fue empujada por las escaleras por la aspirante …

En la vida real el empujón por las escaleras es en sentido figurado, pero duele más si cabe, como compañeras te hacen la vida imposible para no encontrarse desplazadas o intentar “trepar” a donde sea como sea.Y claro, una vez que eres mamá eres una presa fácil. Me encanta también como algunas “compañeras” siempre critican:

“-Es que las mamás siempre están con rollos… si el niño esta malo, si tiene médico, si tiene tutoría con la profe … ¡que morro!”

A ver, no por ser madre hay que ser una “jeta”. No por ser mujer y madre siempre somos las mismas las que necesitamos permisos. Efectivamente, a veces son necesarios esos permisos, pero en la mayoría de los casos se cumplen perfectamente con los objetivos. Si no se cumplen no es por ser mujer y madre es por que se le echa cara y punto … y mira por donde … mucha “caradura” no pide estos “permisos” nunca ya que tiene 8 horas todos los días para tocarse las narices …

Afortunadamente, yo siempre me he defendido con mi trabajo y al final la verdad siempre ha salido a la luz, pero las situaciones a las que a veces te hacen llegar estas pájaras son más que reprobables.

11. La mujeres queremos conciliar, ¿los hombres?

Afortunadamente cada vez más hombres quieren estar con su familia y dejar de terminar de trabajar a horas intempestivas, pero por lo menos a mi me da la sensación de que están más ausentes en esta lucha. No obstante es terrible, aun seguir encontrándose con hombres que les preguntas, ¿pero tu que haces aun trabajando? y la respuesta sea:

“– no jodas, ¿a esta hora a casa con los niños y mi mujer? Ni muerto, me quedo un ratito más …”
Director de Administración de una Multinacional Aseguradora. 48 años, padre de 2 hijos.

También está siendo para llorar, el ver como algunos papás que han decidido conciliar, tener horarios flexibles o reducciones de jornada se les ha despreciado, rechazado y hasta despedido. Me muero de vergüenza solo de escribirlo.

Os recomiendo este post donde un papá comenta como le despidieron tras solicitar una reducción de jornada: ASÍ ME DESPIDIERON POR PEDIR UNA REDUCCIÓN DE JORNADA

Creo habla por si solo de esta situación …

Y hasta aquí un resumen de como veo el patio … la verdad es que puede parecer una visión algo pesimista, pero os aseguro que con algún episodio de estos me encuentro todos los días, si no es en mis carnes en las de otro … pero si señores … así estamos …

A seguir luchando, a ver si pronto podemos escalar la montaña del absurdo y poner la bandera de la conciliación.

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