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Nunca seré mamá …

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Cuantas veces se me habrá pasado esta afirmación por la cabeza … cuantas veces traté de sacarla de mi mente pero no puede … cuantas veces lloré pensando en ello …

Desgraciadamente no soy la única a la que se le ha pasado esto alguna vez por la cabeza ya que suele ser una frase bastante recurrente cuando el bebé no llega.

Hoy me ha dado por escribir sobre esto derivado de una anécdota que me pasó este fin de semana. Volví a recordar la famosa expresión: “Nunca seré mamá …” pero esta vez sin penas, sin lloros … sino con una amplia ¡carcajada!

Os explico porque …

Hará unos 3 años y pico quedamos un sábado a comer con unos buenos amigos. En esa época la lucha por nuestro bebé ya había comenzado y de hecho ya estaba sufriendo en mis carnes como tras pasar por la operación del mioma, no se había notando ningún cambio en nuestra probabilidades de embarazo. La visita a reproducción asistida cada vez estaba más cerca …

Los amigos con los que compartíamos comida tenían por aquel entonces un pequeño de 3 años que nació también tras muchos años de espera debido a una endometriosis bastante severa en la que mi amiga perdió uno de los ovarios. Este embarazo fue los 3 primeros meses gemelar, pero solo el pequeño J llegó al final para colmar a sus papas de alegría y felicidad.

Una vez finalizada la comida dejamos a los chicos hablando y nosotras nos fuimos con el pequeño J a un parque que había enfrente del restaurante.

Recuerdo que era un día gris, bastante oscuro y el parque estaba vacío … menos mal …

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Nos sentamos mirando al pequeño y empezamos a hablar, la conversación se fue directamente al tema niños: – Y bueno, Ana  ¿que tal lo lleváis?, ¿estáis intentándolo?. -Si, conteste yo sin muchas ganas. Le comenté también mis sospechas, que sentía que algo no iba bien y que no me quedaría embarazada. – Nunca seré mamá, le dije y acto seguido se me cayeron las lágrimas.

Y siguiendo con la jornada de lamentos, mi amiga me dijo: – puff … te entiendo. Mira lo que nos costó tener a J y ahora nunca le podremos dar un hermanito. Ya con mi edad y la endometriosis … hasta aquí hemos llegado. Y a ella también se le empezaron a caer las lágrimas …

Y ahí nos quedamos un rato, pensativas, tristes … mirando como el pequeño J subía y bajaba feliz un tobogán …

Y pasó el tiempo … a veces despacio … a veces más rápido …

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Y de repente llegamos al momento actual, a este pasado fin de semana. A una mañana soleada de sábado donde 2 parejas de papás cuidan y juegan con 2 hijos por cada pareja en un parque. Los niños tienen 6 y 2,5 años por un lado y por otro son mellizos de 1 año y 3 meses.

Si, como os podéis imaginar somos nosotros, nuestros amigos y los hijos de ambas parejas.

No pude evitar recordar con mi amiga aquel día en el parque del restaurante. Las dos rompimos a reír.

Increíble pero cierto, ahí estaba su segundo hijo, el hermanito para J, y ahí estaban mis mellis conviertiendome en mamá por partida doble, lo que jamás pensé que llegaría a ser.

A los pocos meses del encuentro del restaurante y contra todo pronóstico mi amiga salió embarazada como por arte de birlibirloque. Con la toalla ya tirada en el suelo, sin ya buscarlo y sin esperarlo llegó la sorpresa de sus vidas. El pequeño Jj venía de camino. Tras un embarazo de libro este grandullón llegó al mundo con 3.600 gr en la semana 38 de embarazo, un caluroso día de agosto.

Nunca olvidaré ese nacimiento. Cuando fui a ver al pequeño al hospital me acababan de hacer la punción de mi primera ICSI. En ese momento pensaba en la alegría de nuestros amigos, de como la vida les había traído un estupendo regalo y a mi me seguía dando palos … y nunca sería mamá

Y me siguió dando palos unos meses más … nada más y nada menos que 9 meses más … los que transcurrieron hasta que mi segunda ICSI arrojó un inesperado positivo al cuadrado. El resto de la historia ya la conocéis …

Tenía muchas ganas de contaros esta historia, estas sensaciones, lo que hace el paso del tiempo, la paciencia y el seguir adelante cueste lo que cueste. Y que muchas veces aunque pensemos que todo va de mal en peor, que nunca llegará … va la vida y lo pone todo en su sitio.

Ahora más que nunca decir … Todo pasa, todo llega … ¡Serás mamá!

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Me ha tocado la Loteria!! …Puedo Conciliar Trabajo y Familia

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Y desde luego es como si me hubiera tocado el Gordo. Tener el privilegio de poder trabajar y hacerte cargo de tu familia es una situación que desgraciadamente no es lo habitual que debería de ser en un país “desarrollado y evolucionado” como parece ser el nuestro, y digo parece, porque hay cosas que no entiendo como se pueden seguir permitiendo.

Como algunos sabéis, en el mes de junio empecé a incorporarme a la vida laboral, aunque no ha sido hasta septiembre cuando lo he hecho de forma plena.

Mi incorporación ha sido diferente en cuanto a las condiciones laborales que antes tenía y por tanto aun teniendo un puesto de responsabilidad en la compañía me las he tenido que apañar para negociar nuevos horarios, disponibilidad y lo más importante, acostumbrarme a nuevas situaciones:

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  • Tengo mucha suerte, en mi trabajo he tenido siempre flexibilidad horaria y posibilidad de teletrabajo, pero ahora tengo que tirar más de teletrabajo y trabajar hasta las 16:00 horas que es cuando recojo a los mellis de la guardería. No obstante, depende del día busco hueco por las tardes para terminar cosas o incluso por la noche cuando los peques ya duermen.
  • He tenido que aprender a delegar más y a no ser tan perfeccionista y a veces tener que cerrar los ojos y tirar con algo que no es “perfecto”
  • Ya no puedo estar “como el perejil, en todas las salsas”. Hay en reuniones que puedo estar y en otras que no. Así que a veces mi opinión cuenta y en otras hay que dejar hacer a los demás. A veces vivo cosas de primera mano, otras me las tienen que contar.
  • Lo peor de todo, es la sensación de desubicación, aunque lo voy superando. Cada vez me siento más integrada pero me está costando. Llegar de la baja, de tener la cabeza centrada en tus mellis, de tratar de ponerte al día, de ver que el mundo sigue girando y no encuentras tu espacio, de ver que hay compañeros que se alegran de tu vuelta pero hay otros que no te lo van a poner fácil, de tener la sensación que con el nuevo horario y disponibilidad no estás donde tienes que estar … aunque algunas cosas son más sensaciones mías que realidades.

El resumen de estos meses es que con organización se llega a todo, más a veces si cabe que antes, ya que al tener un tiempo más restringido o “te metes caña” a ti misma y ganas en eficiencia o no llegas. Así que por el momento, no me quejo, tengo que seguir acostumbrandome, pero la cosa más o menos marcha!!

Pero muchas veces aun organizandote tu misma conciliar cuesta un triunfo y aquí os invito a hacer una reflexión, ¿de quien es la culpa de estas situaciones? En este punto enlazo con el principio de este post, ¿porqué en un país como España cuesta tanto conciliar?

Algunas reflexiones basadas en lo que he vivido a los largo de mi experiencia laboral en empresas grandes, pequeñas, multinacionales … y en lo que vivo en mi día a día:

Nos falta auto-gestión

Muchos españoles están tan acostumbrados a tener un horario de entrada y salida que cuando les das flexibilidad horaria se vuelve en su contra. Y esto me ha pasado y me pasa actualmente. Afortunadamente en la empresas en las que vengo trabajando estos años la flexibilidad horaria y el teletrabajo son situaciones “normales” en cuanto al entorno de trabajo se refiere. Pues bien he recibido algunas quejas de personas de mi equipo que me dicen: -jo, Ana es que salgo todos los días a las 20:00 o 21:00 de la oficina, no tengo vida. Muy bien, analicemos tu jornada laboral. Aprovechas la flexibilidad horaria para entrar a las 9:30 de la mañana. Entre que saludas y te echas un café y un pitillo no te sientas hasta las 10:00 horas. Te tomas un café de 30 minutos a media mañana. Te piras 1:30 o 2:00 horas a comer … y la culpa de que no tengas vida ¿la tengo yo? Por tanto, una de las primeras cosas sobre las que tenemos que reflexionar es, ¿nos sabemos auto-gestionar? y este caso no es aislado, me ha pasado ya varias veces.

Culturas empresariales de la época de los dinosaurios

El infradimensionamiento de algunas empresas, sobre todo pequeñas y medianas empresas dirigidas por empresarios marrulleros que no tienen ni idea de gestionar un negocio y creen que ser eficiente es tener explotada a la gente con horarios y jornadas de trabajo interminables.

Ausencia de objetivos medibles y evidenciables

La mayoría de las empresas no saben poner objetivos. Si como lo oís, salvo en el mundo comercial que se suelen poner cifras de ventas, en el resto de mundos la mayoría de las empresas no saben ponerte un objetivo concreto y medible para fijarte una meta durante un periodo concreto. ¿Eso a que nos lleva? A que es mejor como responsable encomendar tarea, tras tarea y vigilarte de cerca, a encomendarte un objetivo que no saben poner para que tu de forma autónoma lo lleves a cabo en un plazo concreto desde donde quieras. Como no lo saben establecer, como no lo saben medir, pues nada a trabajar a las faldas de tu jefe.

La maldita cultura del presencialismo

Muy ligado a lo anterior y es que aun está la creencia de que en la oficina sentadito vas a trabajar más que en tu casa, por ejemplo. Y bueno que decir de esto, todos conocemos miles de historias del tío que se queda haciendo horas mientras compra en Amazon, o el que se queda haciendo el paripé hasta que se va el jefe … Lamentable

Hay muchos jefes y pocos líderes

Desgraciadamente todavía hay mucho apalancamiento de la cultura del pasado del jefe como una especie de fiscalizador, de ojo que todo lo ve, de jerarquía, de ser empleado y no colaborador …y esto no nos deja avanzar, porque precisamente este perfil de jefe entiende que tiene “una parcela de poder” y que la flexibilidad, que un empleado se pueda organizar, el que teletrabaje y no esté bajo sus faldas … es un absoluto atentando a su mando. Un líder gestiona un equipo. Un jefe “manda”. Hoy en día necesitamos gestores, gente que sepa mover las fichas de la forma más eficiente posible, lo de aquí mando yo porqué si … debe tener ya los días contados.

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La falta de planificación

Y esto es algo que por ejemplo me escama de mi día a día, la gente que sin ninguna planificación pone reuniones cuando les da la realísima gana sin antelación. ¿que cuesta decir aunque sea 24 horas antes que va a ver reunión para que todo el mundo pueda organizar su vida? La falta de planificación y de organización de algunos nos jode fastidia al resto. Pero lo curioso es que cuando no puedes ir a una reunión parece que la falta de disponibilidad la tienes tu, ¿como?, o sea que un tipo es un puñetero desastre que encima arrastra al resto y la que no me organizo ¿soy yo? ¿ein?

La mujeres queremos conciliar, ¿los hombres?

Afortunadamente cada vez más hombres quieren estar con su familia y dejar de terminar de trabajar a horas intempestivas, pero por lo menos a mi me da la sensación de que están más ausentes en esta lucha. No obstante es terrible, aun seguir encontrándose con hombres que les preguntas, ¿pero tu que haces aun trabajando? y la respuesta sea: – no jodas, ¿a esta hora a casa con los niños y mi mujer? Ni muerto, me quedo un ratito más …

Así que señores, hay mucho mucho trabajo por hacer. Hay que seguir demostrando que se puede. Hay que seguir venciendo a la desconfianza. Hay que destronar a los dinosaurios. Hay que aprender mucho aun de como ser más organizado, responsable y eficiente. Hay que cambiar el maldito chip ya!!

A seguir peleando es lo que toca ….

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Olvidos frecuentes de una Mamá al Cuadrado: Doctor, doctor … es grave?

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Lo raro de todo es que me haya acordado de que tenía pensado escribir este post …

Y es que madre mía como estoy últimamente con el tema de los olvidos e idas de olla en general. De hecho pensaba que algo no andaba bien hasta que descubrí que esto se llama mumnecia que dicen que es “la pérdida de memoria que se experimenta cuando una mujer va a ser mamá”. Fundamentalmente se trata de pérdida de memoria a corto plazo, ya sabéis del tipo: ¿qué cené ayer?, ¿ah pero me lo habías dicho?, “se me olvido comprar …”

He de reconocer que mis pérdidas de memoria vinieron ya antes de quedarme embarazada. Creo que mis preocupaciones por mi “no maternidad” empezaron a ocupar demasiado espacio en mi vida y en mi cabeza.

Así andaba mi cerebro por aquel entonces …

Cerebroantes

Los “mayores olvidos que recuerdo” (que ironía) de esa época fueron tan sangrantes que por eso los recuerdo:

  • Me hice un zumo natural una mañana y me lo subí a la habitación para tomármelo mientras me vestía. El zumo desapareció, nunca volví a saber nada de él. Alucinaba, ¿como se puede perder un vaso de zumo?!! Al cabo de unos días mi armario empezó a oler como a cítrico, a los 15 días olía rancio, por lo que ya procedí a sacar todo el armario. Y allí estaba mi zumo, escondidito detrás de un vestido que hacía siglos que no me ponía. Cuando lo vi casi me da algo!!
  • Pero el despiste gordo, gordo de esa época, del que me acuerdo y se me caen las lágrimas, es que olvidé el cumpleaños de mi padre. Estaba en pleno proceso de inseminación y la verdad que no le daba vueltas a otra cosa. Me acuerdo que me llamó mi madre por la noche y me dijo: – Ana, no has felicitado a papá, está el pobre súper disgustado. Bueno, bueno, bueno … casi me da algo!! Felicité a mi padre y nada más colgar me eché a llorar de rabia, “en que monstruo me estaba convirtiendo esto”. En este momento me empecé a dar cuenta que el tema de mi “no maternidad” me estaba afectando terriblemente.

Y por fin me quedé embarazada!! y así se quedo mi cerebro …

Cerebroembarazo

No recuerdo despistes tremendos de mi etapa de embarazo, o no nos los recuerdo porque como vivía en una especie de nube me parecieron irrelevantes. Lo que si recuerdo es una torpeza absoluta con la manos. Un día me paré a contar la cantidad de veces que se me caía el móvil al suelo. Más de 8 un día … lo raro es que ese móvil aun sobrevive.

O por ejemplo un día, me tiré “jugando” 2 minutos con el tapón de un botellín de agua. Se me caía, lo cogía y cuando estaba casi incorporada se me volvía a caer y así 2 minutos seguidos … que desesperación!! y encima, con mi super tripón gemelar arriba y abajo!! Tremendo …

Y llegamos a la época actual, soy mamá múltiple … y si, os confirmo que se me ha ido completamente la olla. Tengo despistes diarios pero de los “morrocotudos”. Lo gracioso es que no afecta para nada al tema de los niños, eso lo llevo grabado a fuego, pero al resto de cosas …

Os presento el estado actual de mi cerebro

Cerebroahora

En el trabajo me siento muchos días como si fuera la típica rubia (que lo soy) tonta (no lo era antes, o eso decía la gente …). Ahora o apunto las cosas o no me duran en la cabeza de un día para otro. Tengo el Ipad lleno de tareas pendientes, apuntes, alertas … porque sino la lío fijo.

En casa igual, quedamos en que tengo que hacer una cosa o la otra y se pasa el día y … se me ha olvidado!!! Bien por Ana!! Tengo la cocina llena de papelitos y post it porque sino no hay manera.

Supongo que será cuestión de tiempo el acostumbrarse a vivir así. Me encantaría se pudiera hacer una ampliación de espacio y memoria, si, si como en los PC´s!!

En fin por el momento, no me queda más remedio que reirme de mi misma con las “averías” que mi falta de memoria ocasiona. Aquí os dejo algunos ejemplos de la última semana (no os pongo los de otras semanas, porque no me acuerdo ya …)

  • Nos vamos de fin de semana, preparo todo el equipaje yo sola. Súper orgullosa porque lo llevo todo súper organizado. Llegamos a destino y … sorpresa?? A mamá se le han olvidado las bragas para el finde!! Como estábamos en un pueblo en medio de la meseta y no hay tiendas de lencería, pues nada, a usar los calzoncillos que había traído de más el papa al cuadrado … estaba “pa´comerme”!
  • Tapando con film de cocina un tupper, no se que coño carajo hice con el rollo de film, fue cuestión de segundos, que han desparecido 75 metros de rollo y no los encuentro por ningún lado. ¿Estarán con mi zumo? Pues nada, a seguir buscando.
  • Lo mío con mi cartera es muy grande. Por el día cuando trabajo la llevo en el bolso, por la tarde la llevo en el bolso del carro de los niños. Pues este vaivén con la cartera me está saliendo caro, porque la mayoría de los días cojo el bolso pero dejo la cartera en el carro de los niños. Así que la semana pasada me fuí sin dinero, documentación … por la vida. Lo mejor de todo, es que yo por mi trabajo tengo que andar entrando y saliendo de edificios de grandes corporaciones, si si de esos de alta seguridad que te piden hasta “tu partida de nacimiento para entrar”, así que imaginaros el follón cuando llegas a la puerta y tu DNI se ha quedado con la cartera en casa …
  • Dejar guisando 40 minutos una olla con lentejas, abrir la olla pasado ese tiempo … Y que tenemos? Caldo!! Si, si caldo!!! Se me olvido echar las lentejas!!!
  • La dichosa cesta del Bogaboo Donkey!! tengo la maldita manía de que cuando voy a la compra lo meto todo ahí. El otro día compré 24 latas de cerveza y en vez de sacarlas del carro al llegar no lo hice. Así que la siguiente vez, me fui de paseo con todo el carro, mis 2 hijos que pesan como “trolls” y las 24 latas de cerveza en la cesta del carro cuesta arriba … encima se me pinchó una rueda … luego que me duele la espalda …

Y así estoy todos los días, liando una detrás de otra … pero bueno, el origen de mis despistes es la felicidad de tener a mis pequeños conmigo, así que solo por eso, creo que todo es perdonable, no?

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