Maternidad

Quien tiene un pueblo …¡tiene un tesoro!

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Y en ello andamos ya, planificando en junio un fin de semana largo al pueblo, y es que nos apetece un montón disfrutar de un poco de campo, paz y como no, de la inestimable ayuda de los abuelos como parte importante del descanso.

Mi pueblo está en León, a unos 15 Km de la capital, más que mi pueblo es el de mi padre, lo que nos permite hacer vida rural pero estar conectados al mundo en el momento que necesitamos algo de la ciudad … ir al super, médicos y como no, las estupendas cañas y tapas de la ciudad de León. Si no lo conocéis, ¡un paraíso gastronómico en toda regla!

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Volviendo al tema, el pueblo en cuestión son 20 casas contadas, con un censo irrisorio, pero es curioso que tanto en verano como en invierno siempre te encuentras a alguien por la calle con quien echar “una parlada”.

Mis sentimientos respecto a “ir al pueblo” han tenido sus altos y sus bajos a lo largo de mi vida:

  • Mi infancia: muy feliz, rodeada de campo, animales y una panda de chicos con los que correr mil aventuras y hacer diabluras. En esa época ¡el pueblo molaba!
  • Mi adolescencia: teniendo en cuenta que nací y me crié en Valladolid y que la gente de mi edad dejó de ir al pueblo, cada vez que mis padres me llevaban a la fuerza un fin de semana si y otro también, el tema pueblo se convirtió en uno de los temas estrella de discusión y llanto con mis padres. 4 años se alargó está situación, desde los 14 a los 18 que fue cuando con mi mayoría de edad y bajo el discurso de: – ahora ya respondes tu solita ante la ley, me empezaron a dejar sola los fines de semana. Y no hubo problemas, durante esos 4 años, mi padre se encargó de que me quedara muy “clarito” de que no me sobrepasase ni media sola en casa porque si no estaría de vuelta bajo su “ala” de por vida …
  • Mi juventud: con mucha más independencia para ir y volver, no fui mucho por el pueblo, pero reconozco que siempre me ha gustado ir a la fiesta … en esta etapa sufrí otra “crisis rural”, ya que la casa del pueblo empezó a estar en un estado bastante decadente. No era nada confortable estar allí. Discusiones con mi abuela ante una posible reforma, mi padre ya no sabía que hacer con la situación …
  • Mi maternidad: esta es la época actual. Al final hubo reforma y de las gordas. Aplicándose el artículo 33, la abuela tuvo que claudicar con la reforma y la casa se hizo prácticamente nueva. Reconozco que he tenido un re-enamoramiento con este tema con la llegada de los mellis y disfruto mucho viéndoles correr por el campo, alucinando con los animales, tractores y sobre todo percibir esa sensación de libertad y desconexión.

Así que con este plan, hemos desplazado en múltiples ocasiones la posibilidad de irnos a la playa en otras épocas del año que no sea verano y nos vamos al pueblo a pasar esos días.

Nuestra vida rural

Muy fácil y muy sencilla … disfrutar, disfrutar y disfrutar. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos es descubrir cosas junto con los mellis.

Siempre me ha dado mucha pena pensar que mis hijos no disfrutasen del pueblo como yo lo hice en mi niñez, cómo desde pequeñita conviví con el mundo agrario y ganadero en primera persona y la cantidad de recuerdos increíbles que tengo de esa época: ordeñar vacas, ver nacer todo tipo de animales, saltar entre las alpacas, montar en tractor etc ..

La verdad es que me alegra, que aunque la situación actual es algo diferente a la que yo viví, ellos están teniendo la oportunidad de vivir muchas cosas también de primera mano.

Tractores y maquinaria en general

Sin duda este es uno de los temas estrella, aprovechar el pueblo para ver un montón de “aparatos raros motorizados” y por su puesto no bajarse de ellos.

tractores

Que decir del tractor. Les alucina subirse a él. Luego el problema es bajar. Tanto les alucina subir al tractor que luego tenemos que sufrir auténticos dramas para bajarlos. Visto su gusto por los tractores, mis tíos decidieron regalarles uno para que paseasen por Madrid.

600

Otra de las grandes atracciones de ir al pueblo, es montar en el S600 del abuelo. Este coche era el que tenía mi madre cuando éramos muy pequeños. Si este coche hablase… tropecientos niños viajando en él a ferias, cumpleaños, piscinas etc …

Mi padre nunca quiso deshacerse de él y tras muchos años encerrado en un garaje decidió rehabilitarlo. Y ahí está en el pueblo para disfrute de mi padre y los mellis.

Pero lo que ya es un espectáculo, es subir en la cortadora de césped. Aprovecho aquí para “felicitar” a mi tío y primo por sus creativas y elocuentes “ideas” para divertir a los mellis … Está claro porque a los de León, les llaman cazurros (jajaja)

Visitas a los animales

Aunque ya no existen, ni por asomo, el volumen de cabezas de ganado que había cuando era pequeña, aun hay vecinos que se dedican a la ganadería. Ya aunque pocos, en el pueblo tenemos de todo: vacas, caballos, cerdos, ovejas, gallinas, conejos, burros … hasta jabalí, zorro y corzo si te descuidas.

Animales

Y que deciros, a los mellis les encanta ir a ver a los “bichos”. De hecho tenemos que tener muchísimo cuidado porque no les tienen miedo y no tienen ningún problema en acercarse aunque le animal sea 20 veces más grande que ellos.

Hace poco vivimos una anécdota muy curiosa con Nico, porque le enseñamos el ponedero de huevos de las gallinas y cómo íbamos a coger un huevo y lo íbamos a hacer para cenar. Tanto le gustó la experiencia, que a cada momento quería ir a ver a las gallinas a ver si habían puesto más y vamos, que no le dio ningún apuro meterse en el corral y empezar a correr detrás de ellas diciendo: -pitas, pitas, pitas …

Otro de los bichos que es de visita obligada es “ir a ver al pez”, como dicen ellos. En medio del pueblo hay con caño con agua que tiene 2 pilones. Los vecinos, para hacerlo “más atractivo” meten peces allí. A mis hijos les chifla ir a ver a esos peces y como no, a meter las manazas en el pilón para cogerlos sea invierno o verano.

Pez

Libertad, divino tesoro

Otro de los aspectos más interesantes de la vida rural, es por supuesto, la libertad que supone estar allí, alejados de los ruidos y peligros de la ciudad y del día a día. Poder pasear, hacer rutas por el monte, sacar las bicis etc … es impagable.

Libres

Además, como estamos todo el día para arriba y para abajo, eso contribuye a que los mellis caigan por la noche absolutamente rendidos. ¡Fiesta!

Momentos en pareja

Y como están los abuelos y los mellis duermen genial, León es una capital perfecta para salir a dar una vuelta y tomarse unas “tapinas”. Así que Papa al Cuadrado y yo aprovechamos la mayoría de los días para darnos un buen “garbeo” y disfrutar del poquito tiempo que tenemos para estar solos. Aunque que deciros, la mayoría de nuestras conversaciones y recuerdos van dedicados a los mellis.

leon

Y así son nuestros días en el pueblo, divertidos y a la vez tranquilos. No puedo decir más que estoy deseando volver.

La ciudades tienen muchos estímulos, actividades, distracciones … pero nunca os olvidéis del mundo rural. Un mundo sencillo que sin duda despertará la vena más exploradora de vuestros peques y como no, les enseñará a entender muchas cosas que las ciudades jamás podrán explicar.

¡Que vivan los pueblos!

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Volver a empezar: Operación hermanit@ cuando eres Mama al Cuadrado

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Quedarse embarazada de gemelos o mellizos casi siempre es accidental. Y me refiero a accidental en el sentido de que si el embarazo es espontaneo, nadie se puede imaginar que le van a venir dos de golpe aunque sepamos que la naturaleza es a veces muy caprichosa. Si el embarazo es por Reproducción asistida, tampoco es que estemos buscando dos de golpe, pero para aumentar las probabilidades de conseguirlo se suelen poner dos, con lo cual, asumes el riesgo pero nunca te puedes imaginar que se queden ambos.

Y esto segundo fue lo que me pasó a mi. Ni remotamente, después de acumular unos cuantos negativos, pensé que sería mamá de mellis. El sorpresón y la mayor de las alegrías de mi vida.

Mellis

La mayoría de los que han tenido un embarazo múltiple la primera vez se cortan la coleta. Con dos basta. De hecho, por lo general, si le preguntas a cualquier padre o madre de gemelos si van a ir a por más la respuesta es: – ¿estás de coña? Ni uno más, antes me arranco los … y todo esto dicho mientras hiperventila.

Pero por otro lado estamos una minoría de “pirados”, “locos”, “flipaos”, “valientes” … (así nos hace llamar la gente) que nos quedamos con ganas de repetir. Y ese es el caso de Papá al Cuadrado y mío.

Siempre nos encantó la idea de ser familia numerosa. En mi caso somos dos hermanos. Mi padre se quedó siempre con ganas de tener un tercero, pero mi madre después de dos embarazos con dos partos horribles, dijo que ni muerta. Yo siempre me quedé con la ilusión de haber tenido un tercer hermanito. En el caso de Papá al Cuadrado, son familia numerosa en la mayoría de ramas de su familia, con lo cual lo asume como algo súper normal.

Cuando empezamos con todo este lío de la Esterilidad de Origen Desconocido no me quedó más remedio que “desinflar” la idea de la familia numerosa y centrarme en “rezar” para que el al menos la vida nos diera la oportunidad de criar a un hijo único.

La llegada de Guille y Nico volvió a poner la idea con fuerza en el mapa y nuestros 7 blastos congelados han sido clave para determinar que llegó el momento de volver a intentarlo ha llegado. ¡Vamos a por el tercero!

Pero antes de tomar esta decisión, reconozco han venido a mi cabeza ciertas reflexiones que me han hecho hasta dudar de si debíamos intentarlo de nuevo. Este ha sido mi análisis de pros y contras:

Miedos

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  • Volver a pasar por Reproducción Asistida me ha dado hasta sarpullido. Me ha puesto de los nervios, ha vuelto el nudo en el estómago. Y aunque la vuelta al IVI no ha sido con la cara de frustración de la primera vez ni con un proceso de FIV completo, reconozco me ha dado mucha pereza pensar en pruebas, hormonas, betaesperas, negativos, nervios, sustos … pufff, lo dicho, perezón. De hecho Papá al Cuadrado me ha tenido que llamar la atención varias veces por “miedica y agonías”. Cada vez que me han hecho un análisis siempre pensando que algo iba a ir mal y más bien ha sido todo lo contrario.
  • No estoy pasando mi mejor momento en cuanto a mi maternidad al cuadrado se refiere. Nico y Guille están hechos dos terremotillos. Están en una edad muy simpática pero muy movida y peligrosa. Hay días que caigo exhausta, ya no físicamente, sino psicológicamente de estar con 40 ojos detrás de ellos. Así que me he hecho la pregunta de rigor: – Ana, ¿vas a poder con otro? Creo si podré con otro, pero está claro que vamos a tener que pedir ayuda extra. Así que aquí estoy, mentalizándome que alguien me va a tener que ayudar y que tendré que volver a abrirle la puerta de mi casa a una “extraña”.
  • El trabajo. Tras mi incorporación de la baja maternal ha sido una zancadilla detrás de otra. Me ha costado un triunfo volverme a abrir paso entre mis compañeros y alguna que otra “rata” y “serpiente” que me han hecho la vida imposible. Afortunadamente el tiempo pone a cada uno en su sitio, pero si me vuelvo a quedar embarazada se me ponen los pelos como escarpias solo pensar que esto volviera a suceder. No obstante, en este sentido ya estoy tomando medidas, por si acaso y no me voy a quedar sin ser madre de nuevo por estos miedos. Me niego en rotundo.

Aspectos positivos

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  • Vivir un nuevo embarazo, una nueva maternidad. La otra vez lo disfruté un montón y estoy segura que está vez será igual o incluso mejor, ya conozco muchas cosas, muchas sensaciones y sé que ahora las voy a entender mejor.
  • He criado a dos bebés mellizos, tiene que ser la caña solo tener que dar un bibe, cambiar un solo pañal, dormir a uno solo … atender un solo llanto … aunque veréis como tendremos la suerte de que éste/a ultim@ nos sale un llorón de narices y da guerra por él, sus hermanos y todos sus compañeros …
  • Lo tengo todo y no tengo que cambiarme de casa ni de coche si queremos ampliar la familia. Inversión cero pelotero.
  • Con lo que disfrutamos de Guille y Nico tener otro pequeñín en casa tiene que ser una felicidad máxima. cada vez que Papá al Cuadrado y yo pensamos en ello se nos cae la baba.

Así que por supuesto, vamos a ver el vaso medio lleno, a pensar en positivo y a disfrutar con ilusión de la decisión que de momento hemos tomado.

La vuelta al IVI

Que decir de mi vuelta al IVI. La primera vez llegué con cara de circunstancias con un gran peso encima. Esta vez la verdad es que crucé la puerta con muchas ganas e ilusión.

IVI

Además el recibimiento de mi doctora y su enfermera fue brutal. Se acordaban de todo, hasta del nombre de los peques. Súper cariñosas y compartiendo experiencias maternales las tres !como buenas “marujas”! Fuer un reencuentro muy divertido la verdad, que nunca me podía haber imaginado.

Ahora que estoy de vuelta allí estoy tremendamente observadora. La primera vez, no cruzaba la mirada con nadie en la sala de espera y ahora no hago más que mirar a la gente y pensar en que historia de infertilidad habrá detrás de ellos. A veces, cuando cruzo la mirada con alguien siempre sonrío, por que me imagino lo que se les pasa por la cabeza a la mayoría de ellos y sonreír es mi modo de transmitir: – todo va a ir bien, estás en buenas manos.

Y bueno que decir, que ya lo tenemos todo listo. El día 26 de mayo tenemos la transfer de uno de los blastos que teníamos congelados. Pase lo que pase …

¡tus papás y hermanos te esperamos con los brazos abiertos!

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