Niños

Criando a Contrarreloj

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Tic, tac, tic, tac … toda la vida escuchando el maldito sonido del reloj “social” …

noooo

Y cuando ya has conseguido pasar página de esto, que en mi caso me ha costado un “huevo” porque no me he casado y me ha costado otro “huevo” tener familia, empieza la carrera de la crianza de los hijos.

Si, lo llamo carrera, porque si no, no entiendo el afán de la gente por meter prisa en cubrir etapas con los hijos. Deben de dar dinero al llegar a la meta entre los 10 primeros, o yo que se, pero hay días que esto se convierte en un auténtico calvario. 

Esto además es “barra libre”, aquí el que llega espeta lo primero que le sale por su “privilegiado cerebro” y se queda tan pichi.

Y de repente, llega el día que recibes a tus pequeños y se disparan los consejos no solicitados, pero sobre todo las preguntas de ¿pero todavía no …? Preparados, listos, ya … ¡comienza la carrera!

previsto

¿Como hemos sobrellevado estas cuestiones?

A veces con guasa, otras con un cabreo monumental … para que engañaros.

Nuestro primer “todavía no”: Pero, ¿aún les llevas en el capazo?

¿Con 3 meses les paso a la silla de paseo? – ah, es que yo pensaba que eran más mayores. – pues no piense, señora, no piense, que no se lo hemos pedido.

Pero, ¿no están ya con los cereales y la papilla de frutas?

Pues “mire usté” va a ser que no. Según la OMS se aconseja comenzar la alimentación complementaria en torno a los 6 meses. Mis hijos no tienen problemas de peso, ¿porque narices tengo que adelantarla a los 4 meses? – pues los míos empezaron a los 4. – pues los tuyos son tuyos, los míos míos. Mio significa yo decido. Tuyo, tú sabrás.

Pero, ¿aun con teta?

Esta preguntita “tan simpática” en nuestro caso nos la hemos saltado, ya que como sabéis tuvimos una Lactancia Materna bastante corta, pero es otra cuestión recurrente y de muy mal gusto para las madres.

¿No duermen ya solitos?

En nuestro caso, los mellis se fueron a su habitación con 6 meses, pero siempre que hemos podido les hemos tenido con nosotros en nuestra cama. No entiendo las implicaciones que puede tener sacarles antes o después. Conozco niños que salieron de la habitación de sus padres con 6 meses otros con 2 años y no veo que unos sean más independientes que otros.

Pero, ¿todavía no mastican?

Otra tortura china. A los 6 meses tenían que masticar ya por el artículo 33. Con 7 meses algunas “personas”, esos familiares tan majos que saben más que nadie, no hacían más que meterles en la boca pan y galletas a ver si masticaban. Les tenemos que agradecer su obsesión por hacerles masticar y habernos llevado algún susto innecesario.

Los mellis empezaron a masticar a los 12 meses, cuando por si solos empezaron a interesarse por nuestra comida, sin traumas ni prisas.

¿No gatean?

Cuando prácticamente estábamos consiguiendo que se sentasen sin apoyo, empezamos con que porque los mellis no gateaban. Tardaron en hacerlo un mes más, e incluso Nico hasta los 9 meses no gateó ordenadamente, es decir, mano rodilla contraria y así sucesivamente. Sin embargo, anduvo un poco antes que su hermano.

¿Pero no andan?

Esta si que fue para nota, lo que hemos tenido que oír en este sentido. A partir de los 9 meses era una constante: – ¿pero no se incorporan solos?.- pufff, estos niños van super lentos, – que torpes están, – vas tarde ya con ellos etc … verídico, os prometo que no he exagerado una coma.

Al final con 11 meses empezaron a dar sus primeros pasos. Nico anduvo con 13 meses y Guille, que iba con algo más de miedo, 15 días después.

¿Tiene alguna implicación sobre el éxito de una persona andar a los 9 meses o a los 15 meses? la respuesta es absolutamente NINGUNA.

¿No duermen ya en la cama?

No acabábamos de estrenar la cuna, cuando algunos empezaron con el tema de que si la cuna era tal o pascual que mejor la cama.

Más cosas sin sentido, repito la pregunta, ¿que implicaciones tiene duerman en cama o cuna antes o después, si su tamaño y preferencias aun lo permiten? NINGUNA.

Los mellis desde los 24 meses duermen en cama o cuna indistintamente cuando toca. No he apreciado estén más sanos o guapos el día que duermen en un sitio u otro.

¿Aun con tete?

Este tema junto el de los “andares” es el que más de cabeza nos ha traído y es que ha sido horrible el acoso del chupete, pero acoso con todas las letras.

Era salir a la calle cuando aun eran pequeños y todo el mundo encima del chupete y lo pero, gente metiéndoles la mano en la boca para sacárselo.

Hace unos meses escribía este post: Las acosadoras de chupetes porque sin duda ha sido una de las experiencias que más cabreo me ha producido. AL final, Guille con 24 meses lo dejó. Con Nico nos costó unos meses más, pero ya están retirados, para alivio mío y “regocijo” de la sociedad.

Pero, ¿todavía con biberón?

Y dale con el biberón y el mundo tetina en general. Pues miren hasta que los mellis no aprendieron a beber en vaso y a comerse las galletas como Dios manda, nos seguimos apoyando en el bibe para finalizar la cena. A los 24 meses los guardamos en el armario y fin, ¿algún problema?, no, NINGUNO.

Pero, ¿aun les llevas en la silla?

Es que les vas a hacer super vagos …

¡Toma yaaaaaaa! Pues cuando toca si. Por si alguien no se había fijado tengo mellizos, de los que encima están en una edad donde cumplir órdenes no lo llevan del todo bien. ¿Que hago, me expongo a llevarles yo sola andando por la calle para que cada uno salga por un lado y les atropelle un coche? Pues no señores míos. Mientras esté sola y los peques no entiendan los que es la acera  la calzada, habrá trayectos que los haré en silla.

¿No saludan y dan besitos?

Hija, pero que niños más antipáticos tienes.

Así me lo soltó en la cara una señora que tras hacer llorar a mis hijos, con su absurda insistencia en ser saludada y besada, los mellis se negaron en rotundo y salieron corriendo. Sin comentarios, estas situaciones son absurdas de por si.

Hablan poquito, ¿no?

Con 18 meses, ¿que quieres?, ¿un discurso?. – No mujer, es que el de fulanita con 12 meses ya lo hablaba todo.

Me alucina cuando la gente dice eso, que pasa, ¿que los niños hablan de la noche a la mañana? Digo yo que empezaría diciendo papá y mamá, luego agua … luego usando pronombres … luego haciendo frases …  A veces confundimos el empezar a hablar con el ser completamente entendible y todo parece que es más rápido de lo que fue en realidad.

Por otro lado, hay niños más comunicativos y otros que hablan menos y no por ello “no saben hablar”.

¿Todavía con pañal?

Este ha sido el tema estrella del año, el pañal. Y dale con las prisas del pañal. Ya dedicaré un post a esto porque tiene miga.

En resumen, lo hemos hecho cuando los mellis lo han visto claro, no cuando nadie nos ha dicho que debíamos hacerlo. La diferencia, pues que probablemente hayamos limpiado pises y cacas de menos y no hayamos estado hasta la extenuación preguntando: -¿Tienes pis?, ¿y caca?

Así que con este cúmulo de situaciones, me he puesto a analizar realmente que hay de cierto en todos estos comentarios y opiniones y como de lejos estamos de la NORMALIDAD OBJETIVA Y CIENTÍFICA.

A continuación, tabla comparativa:

  • Edad Social: he denominado así a la edad a partir de la cual, la gente empezó a preguntar y a insistir sobre estas “temáticas”
  • Edad Real Mellis: edad aproximada en la que los mellis cubrieron esa etapa
  • Edad Recomendada: edad orientativa, en la que los especialistas toman como NORMAL el desempeño de un niño. Como veis en muchos casos, ni si quiera la hay.

TABLA

Por tanto, según la tabla anterior tenemos dos lecturas:

  • La que quiere imponer la sociedad
  • La normal que establecen los especialistas en salud y educación infantil

Como podemos ver, la que nos viene impuesta por la sociedad y las comparaciones entre niños genera un GAP bastante grande en lo que a veces es la realidad normal del desarrollo de un niño.

Radial

Así que aplicando estas métricas digamos que mis mellis tiene un GAP Social de … Tachaaaaaaan … 6 meses por encima de lo que la gente tiende a opinar.

gap

Si nos vamos a la otra lectura, la de los especialistas en salud y educación infantil, el desarrollo de los mellis es perfectamente normal y acorde a su edad. Ni por encima, ni por debajo, es decir, NORMAL, lo cual me llena de orgullo y satisfacción. No tengo ganas de tener ningún prodigio en casa, sino niños NORMALES, que hagan cosas NORMALES y tengan una vida NORMAL, como la del resto de sus semejantes. Si algún día destacan en algo que sea gracias a su esfuerzo e ilusión.

El problema muchas veces, es que tenemos que convivir demasiado con la primera visión la cual genera frustración a los padres y estrés por querer que los peques quemen etapas cuando aun no les corresponde.

Es además irónico que mientras más insisten los pediatras en que: CADA NIÑO TIENE SUS TIEMPOS, la sociedad en general cada vez es más limitante y competitiva en cuanto a plazos.

¿Que hacer ante las opiniones de la gente?

  • No te fíes nunca de lo que te diga la gente, ante la más mínima duda acude siempre a un especialista, ellos te sabrán asesorar e indicar que es lo normal y lo que no y que acciones emprender en cada caso
  • Se que es imposible pasar de esos comentarios, pero los papás debemos de tener más confianza en nuestras decisiones y modelos de crianza por los que hemos optado con nuestros peques. Nos podemos equivocar, pero son nuestras equivocaciones y a veces son también necesarias para crecer como padres.

Correr no implica que el camino escogido sea el mejor. ¡Mucha suerte!

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Quien tiene un pueblo …¡tiene un tesoro!

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Y en ello andamos ya, planificando en junio un fin de semana largo al pueblo, y es que nos apetece un montón disfrutar de un poco de campo, paz y como no, de la inestimable ayuda de los abuelos como parte importante del descanso.

Mi pueblo está en León, a unos 15 Km de la capital, más que mi pueblo es el de mi padre, lo que nos permite hacer vida rural pero estar conectados al mundo en el momento que necesitamos algo de la ciudad … ir al super, médicos y como no, las estupendas cañas y tapas de la ciudad de León. Si no lo conocéis, ¡un paraíso gastronómico en toda regla!

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Volviendo al tema, el pueblo en cuestión son 20 casas contadas, con un censo irrisorio, pero es curioso que tanto en verano como en invierno siempre te encuentras a alguien por la calle con quien echar “una parlada”.

Mis sentimientos respecto a “ir al pueblo” han tenido sus altos y sus bajos a lo largo de mi vida:

  • Mi infancia: muy feliz, rodeada de campo, animales y una panda de chicos con los que correr mil aventuras y hacer diabluras. En esa época ¡el pueblo molaba!
  • Mi adolescencia: teniendo en cuenta que nací y me crié en Valladolid y que la gente de mi edad dejó de ir al pueblo, cada vez que mis padres me llevaban a la fuerza un fin de semana si y otro también, el tema pueblo se convirtió en uno de los temas estrella de discusión y llanto con mis padres. 4 años se alargó está situación, desde los 14 a los 18 que fue cuando con mi mayoría de edad y bajo el discurso de: – ahora ya respondes tu solita ante la ley, me empezaron a dejar sola los fines de semana. Y no hubo problemas, durante esos 4 años, mi padre se encargó de que me quedara muy “clarito” de que no me sobrepasase ni media sola en casa porque si no estaría de vuelta bajo su “ala” de por vida …
  • Mi juventud: con mucha más independencia para ir y volver, no fui mucho por el pueblo, pero reconozco que siempre me ha gustado ir a la fiesta … en esta etapa sufrí otra “crisis rural”, ya que la casa del pueblo empezó a estar en un estado bastante decadente. No era nada confortable estar allí. Discusiones con mi abuela ante una posible reforma, mi padre ya no sabía que hacer con la situación …
  • Mi maternidad: esta es la época actual. Al final hubo reforma y de las gordas. Aplicándose el artículo 33, la abuela tuvo que claudicar con la reforma y la casa se hizo prácticamente nueva. Reconozco que he tenido un re-enamoramiento con este tema con la llegada de los mellis y disfruto mucho viéndoles correr por el campo, alucinando con los animales, tractores y sobre todo percibir esa sensación de libertad y desconexión.

Así que con este plan, hemos desplazado en múltiples ocasiones la posibilidad de irnos a la playa en otras épocas del año que no sea verano y nos vamos al pueblo a pasar esos días.

Nuestra vida rural

Muy fácil y muy sencilla … disfrutar, disfrutar y disfrutar. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos es descubrir cosas junto con los mellis.

Siempre me ha dado mucha pena pensar que mis hijos no disfrutasen del pueblo como yo lo hice en mi niñez, cómo desde pequeñita conviví con el mundo agrario y ganadero en primera persona y la cantidad de recuerdos increíbles que tengo de esa época: ordeñar vacas, ver nacer todo tipo de animales, saltar entre las alpacas, montar en tractor etc ..

La verdad es que me alegra, que aunque la situación actual es algo diferente a la que yo viví, ellos están teniendo la oportunidad de vivir muchas cosas también de primera mano.

Tractores y maquinaria en general

Sin duda este es uno de los temas estrella, aprovechar el pueblo para ver un montón de “aparatos raros motorizados” y por su puesto no bajarse de ellos.

tractores

Que decir del tractor. Les alucina subirse a él. Luego el problema es bajar. Tanto les alucina subir al tractor que luego tenemos que sufrir auténticos dramas para bajarlos. Visto su gusto por los tractores, mis tíos decidieron regalarles uno para que paseasen por Madrid.

600

Otra de las grandes atracciones de ir al pueblo, es montar en el S600 del abuelo. Este coche era el que tenía mi madre cuando éramos muy pequeños. Si este coche hablase… tropecientos niños viajando en él a ferias, cumpleaños, piscinas etc …

Mi padre nunca quiso deshacerse de él y tras muchos años encerrado en un garaje decidió rehabilitarlo. Y ahí está en el pueblo para disfrute de mi padre y los mellis.

Pero lo que ya es un espectáculo, es subir en la cortadora de césped. Aprovecho aquí para “felicitar” a mi tío y primo por sus creativas y elocuentes “ideas” para divertir a los mellis … Está claro porque a los de León, les llaman cazurros (jajaja)

Visitas a los animales

Aunque ya no existen, ni por asomo, el volumen de cabezas de ganado que había cuando era pequeña, aun hay vecinos que se dedican a la ganadería. Ya aunque pocos, en el pueblo tenemos de todo: vacas, caballos, cerdos, ovejas, gallinas, conejos, burros … hasta jabalí, zorro y corzo si te descuidas.

Animales

Y que deciros, a los mellis les encanta ir a ver a los “bichos”. De hecho tenemos que tener muchísimo cuidado porque no les tienen miedo y no tienen ningún problema en acercarse aunque le animal sea 20 veces más grande que ellos.

Hace poco vivimos una anécdota muy curiosa con Nico, porque le enseñamos el ponedero de huevos de las gallinas y cómo íbamos a coger un huevo y lo íbamos a hacer para cenar. Tanto le gustó la experiencia, que a cada momento quería ir a ver a las gallinas a ver si habían puesto más y vamos, que no le dio ningún apuro meterse en el corral y empezar a correr detrás de ellas diciendo: -pitas, pitas, pitas …

Otro de los bichos que es de visita obligada es “ir a ver al pez”, como dicen ellos. En medio del pueblo hay con caño con agua que tiene 2 pilones. Los vecinos, para hacerlo “más atractivo” meten peces allí. A mis hijos les chifla ir a ver a esos peces y como no, a meter las manazas en el pilón para cogerlos sea invierno o verano.

Pez

Libertad, divino tesoro

Otro de los aspectos más interesantes de la vida rural, es por supuesto, la libertad que supone estar allí, alejados de los ruidos y peligros de la ciudad y del día a día. Poder pasear, hacer rutas por el monte, sacar las bicis etc … es impagable.

Libres

Además, como estamos todo el día para arriba y para abajo, eso contribuye a que los mellis caigan por la noche absolutamente rendidos. ¡Fiesta!

Momentos en pareja

Y como están los abuelos y los mellis duermen genial, León es una capital perfecta para salir a dar una vuelta y tomarse unas “tapinas”. Así que Papa al Cuadrado y yo aprovechamos la mayoría de los días para darnos un buen “garbeo” y disfrutar del poquito tiempo que tenemos para estar solos. Aunque que deciros, la mayoría de nuestras conversaciones y recuerdos van dedicados a los mellis.

leon

Y así son nuestros días en el pueblo, divertidos y a la vez tranquilos. No puedo decir más que estoy deseando volver.

La ciudades tienen muchos estímulos, actividades, distracciones … pero nunca os olvidéis del mundo rural. Un mundo sencillo que sin duda despertará la vena más exploradora de vuestros peques y como no, les enseñará a entender muchas cosas que las ciudades jamás podrán explicar.

¡Que vivan los pueblos!

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