Reducir cigarros

Mi Vida sin Tabaco

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Siiiiiiiii, quién lo diría, ya 4 años sin un cigarro de la mano, sin ese pestilente olor, sin esos sacrificios de tener que salir a fumar porque sino te da un parraque …

Empecé a fumar con 16 años. Si, fue una estupidez. Una estupidez de esas que se hacen en la época del insti y que luego traen sus consecuencias. Consecuencias transformadas en 20 años de tabaquismo, de casi un paquete diario de medida, superándolo tranquilamente durante los fines de semana y con cero motivación para dejar de fumar.

Tenía muy claro que nunca fumaría embarazada, pero tampoco me planteé que seguir fumando fuera a ser tan “malísimo” mientras lo buscaba. Mis amigas, muchas de ellas ya con niños, fumaban como yo y no tenían ningún problema … ay las comparaciones …

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Cuando se me empezó a complicar el tema niños, es cuando pensé seriamente que debería al menos reducir el número de cigarros. Aun deseando tanto un embarazo, me veía incapaz de dejarlo totalmente. Si, es una contradicción, pero os aseguro que era pensarlo y me invadía una ansiedad brutal. Sé que para un no fumador cuesta entender esto un triunfo, pero por Dios y por la Virgen, nunca le digáis a alguien que está tratando de embarazarse eso de: – pues si no lo dejas, es que no lo quieres suficiente o no te esfuerzas lo suficiente … o cositas de ese palo, porque realmente no os podéis imaginar la encrucijada que representan este tipo de situaciones llenas de ansiedad, frustración, culpabilidad etc …

Así que me propuse mi plan de acción:

1- Dejar de fumar en el coche. Tenía muchísimas ganas de hacerlo. Aun siendo fumadora, reconozco que el olor a tabaco es asqueroso y en un coche o cualquier tejido o tapicería más. Me vino genial cambiar de coche y aprovechar que estaba “nuevecito” para darle un mejor trato que al anterior y sobre todo para que ya no trajese de serie el “kit fumador”. Parece una broma, pero unos 4 cigarros de media al día conseguí reducir solo con esta medida.

2- Se acabó el tabaco en casa. A fumar al jardín. Por la misma razón que la anterior, una casa con olor a tabaco es lo peor de lo peor (aclarar que la mía no olía especialmente porque me pasaba el día ventilando aun a bajo cero) … otra chorrada pero otros 4 cigarros diarios se quedaron en la cajetilla.

3- Apuntarme a Yoga y hacer deporte. El tiempo que estaba enredada en estas actividades a lo mejor me ahorra 2-3 cigarros y por supuesto la experiencia fue súper positiva y saludable.

4- Quitar voluntariamente alguna salida a fumar, y ahí me podía ahorrar otros 2 diarios …

Así que entre pitos y flautas, conseguí bajar a 5 o 6 cigarros por día. Básicamente me quedé con aquellos que me producían más placer, los de después de las comidas y poco más.

Siguiente paso. Me costaba mucho bajar ya de ahí, pero tenía que seguir haciendo el esfuerzo. Me costaba un triunfo en parte por los tratamientos. Como sabéis, son una bomba emocional y los nervios y la ansiedad están a flor de piel.

Así que decidí seguir reduciendo la dosis de veneno comprando el tabaco más más light que existía en el mercado.

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No es ni mucho menos inocuo (no nos vayamos a engañar), pero desde luego fumarse 10 de estos equivale más o menos a 1 de los normales.

Acostumbrándome a este tabaco y al pastizal que vale … conseguí bajar a 5 cigarros diarios de este tipo.

Sea como fuere, me quedé embarazada. El día que me dijeron que la beta era positiva, hice una pelota al paquete que tenía y lo tiré a la basura. Durante el embarazo, ni me acordé del tabaco. Estaba tan centrada en la experiencia, en que todo saliera bien, que mi cabeza anuló esos pensamientos …

Cuando dí a luz, me dije: – ay madre mía, ¿seré capaz ahora de mantenerme sin fumar? Y la verdad es que esto ha sido lo más sencillo.

Pensé en:

  • Lo mal que olería de nuevo la casa, casa en la que había bebés
  • Lo mal que olería de nuevo el coche, coche en el que viajarán bebés
  • Pasear con mi carro gemelar un una mano sujetando un cigarro
  • Tocar a mi pequeños con manos que huelen a tabaco
  • Coger a mis niños con mi ropa y mi pelo oliendo a tabaco
  • Restar años a mi vida disfrutando de mis hijos …

No se me volvió a pasar por la cabeza … ni se me ha vuelto a pasar. El tabaco es una condena.

Hoy 31 de mayo, día sin tabaco, me apetecía mucho recordar esta historia y sentirme orgullosa por ser una ex -fumadora más. También me apetecía enviar un mensaje de fuerza y ánimo a todos aquellos que lucháis por dejar de fumar. Porque sí, es una lucha, muy dura para la que hay que estar muy muy preparado. Porque uno no lucha contra el tabaco, no, lucha contra su propia cabeza.

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