Reproducción

Mi Sexta Beta

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Como ya sabéis la mayoría, en septiembre reiniciamos la operación hermanito. Enterramos todos nuestros miedos y seguimos adelante.

Desgraciadamente, a día de hoy ya tenemos el resultado de este intento: NEGATIVO. A seguir buscando. Nos quedan 4 y bajando. La tensión aumenta, las posibilidades merman … empiezo a sentir algo de presión de que avanzamos rápido hacia el límite.

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Pero bueno, voy a resumir lo que ha sido este ciclo porque todo lo que empieza mal, suele acabar mal.

La transferencia

Papá al Cuadrado no pudo estar presente. Tuvo que viajar a México así que me tocó hacer la transfer sola.

Hacíamos chistes sobre ello en plan Gila:

Imaginábamos a nuestro pequeño el día de mañana diciendo: “-pues a mi me hicieron cuando mi padre no estaba…”

En esta casa, que nunca falte el humor.

Pero antes de la transfer las cosas empezaron a torcerse. Me levanté con un horrible dolor de garganta o lo que es lo mismo, lo que fue la antesala de un catarrazo infernal. Lo segundo, la llamada del laboratorio no llegaba. Eran las 12:30 de la mañana, con una transfer prevista sobre las 14 h y ni rastro de la llamada.

Cuando llegó finalmente la llamada, la embrióloga me comentó que el blasto que pensaban transferirme no sobrevivió a la descongelación. Me quedé a cuadros, ¿pero como un blasto A/A no va a sobrevivir?

La embrióloga dice que hay más factores que influyen en la descongelación independientes a la calidad y que estas cosas pasan. El 92% descongelan bien, pero hay veces que sin explicación aparente el embrión no es capaz de deshacerse del agua de la descongelación y empieza a perder células que le dejan inviable.

Pues muy bien, de buenas a primeras hemos perdido otra oportunidad. Así que pasamos de que Bichito VII fuera el transferido a descongelar a Bichito VIII.

Bichito VIII, descongeló bien y a las 14 h lo transfierieron, menudas carreras para llegar al IVI ese día.

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Todo fue bien y las 14:29 Bichito VIII estaba conmigo.

La betaespera

Esta betaespera he estado bastante tranquila. No he hecho el cabra, ni tampoco he podido hacerlo francamente porque mi catarro empeoró radicalmente.

Al no poder tomar nada, los mocos y la tos se apoderaron de mi. Me pasaba las noches sin dormir entre toses y mocos. Horrible.

No tenía ningún síntoma hasta que el día 7 post transfer empecé a sentir nauseas, y ahí empezaron las dudas: – ¿Sería del catarro?, ¿Habría algo ahí dentro? …

Las ganas de vomitar fueron a más y a tanto más que ya resultaba un poco increíble que se debieran a un incipiente embarazo.

El día 9 post transfer me salieron 2 granos. Eso ya pintaba menos bien, siempre que me va a bajar la regla me salen.

El lunes 9 de octubre tenía la beta. Y dos horas después llegó la noticia.

Fue descolgar la llamada del IVI y saber que era negativo. La voz que ponen las enfermeras cuando llaman con un positivo es radicalmente diferente. Con los negativos se les pone “vocecita”, una vocecita que da mucha pena, la verdad, y que traumatiza más que el propio negativo.

Y si, fue un negativo, de mis clásicos 0,0 del principio. Ni rastro de implantación. Ahora, si nos ponemos a pensar en positivo, mejor esto que un bioquímico.

No lloré, no me apetecía, mi cabeza estaba ya en modo – Tengo que hablar con mi doctora e ir a por el siguiente pasó. Si haces el borrón y cuanta nueva deprisa a veces se sufre menos, o por lo menos yo me lo tomo así. Aproveché para tomar todos los medicamentos que pude para mi catarro … puff que alivio al fin … ¡volver a dormir!

La peor parte se la llevó Papa al Cuadrado, no se esperaba un negativo.

Me dolió mucho oírle decir que se quería plantar que estaba hasta el moño de disgustos. Yo le dije: – ¿pero como nos vamos a plantar si aun nos quedan 4? Vamos a ir hasta el final. Te recuerdo que somos padres porque la primera vez seguimos luchando y no nos rendimos … -tienes razón Ana. Sigamos adelante.

Así que tras esto, que os reconozco es más duro que el propio negativo, me quedé esperando la llamada de mi doctora que suele hacerla 24-48h después del negativo.

Lo curioso es lo que pasó ese mismo día tras la beta. Serían las 19h y me llaman del IVI para darme cita con la doctora y me dicen que tiene agenda para el día 25 de octubre. ¿Pero se os va la olla o que?, ¿Nadie le pone un poco de cerebro a esto?

Le expliqué que yo no solía ir presencialmente a las reuniones post negativo, que lo hablaba con mi doctora todo por teléfono al día siguiente. Y dale la tía pesada con ir.

“So-y au-to-ma-ta tie-nes que ve-nir si o si”

Pero vamos a ver, ¿como voy a ir dentro de dos semanas si quiero reiniciar el tratamiento con mi próxima regla?, y si tengo muchas dudas y estoy “súper fatal” por el negativo, ¿me vais a atender dentro de dos semanas? … Si lo podemos hablar por teléfono, ¿porque no os organizáis para que quien desee hacerlo así lo haga y ahorramos tiempo y dinero a pacientes y a médicos?

No se, me da la sensación que alguien ha montado este proceso como el que da cita para hacerse la manicura. La gestión post negativo es fundamental y prioritaria así que debe ser rápida y con tacto. Nada más que añadir.

Afortunadamente el equipo médico es genial (el administrativo cada día me alucina más) y hoy a primera hora estaba hablando con mi Doctora.

Me comenta que estemos tranquilos, que los resultados son normales. Que no meta en el mismo saco al que no descongeló. Que mirando los resultados de los 8 embris restantes se están cumpliendo las probabilidades.

Es decir, con unos embriones que salieron de óvulos de cuando yo tenía 35 años, se estima que el 46% debería ser viable (54% aprox. podría tener fallos cromosómicos). Eso hace que 3,68 embriones pudieran dar lugar a un embarazo.

Dos de ellos ya los tengo conmigo que son los mellis, así que estadísticamente debería quedar entre los 4 que nos quedan en el congelador, al menos 1 que de lugar a un embarazo evolutivo.

Así que vamos al ataque de nuevo con esta regla. Esta vez transferiremos 2, nos vamos a fiar de las estadísticas, aunque cabe la posibilidad de que no consigamos nada o que volvamos a tener un embarazo gemelar. Seremos coherentes y consecuentes con el resultado. A lo mejor la vida solo nos permite ser padres a “pares” …

A por todas, que no decaiga el ánimo …

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Razones por las que Nunca uso los Test de Embarazo

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Recuerdo hace años, cuando no me imaginaba ni por asomo que tendría que pasar por este periplo para tener hijos, como pensaba que un buen día tras una noche de pasión y desenfreno, tendría un retraso, me haría un test de embarazo y sería … ¡Bingo!

Después de semejante hallazgo, le prepararía una sorpresa a Papá al Cuadrado para comunicárselo … y bla bla bla

Y ahí es cuando oigo de nuevo el:- RIIIIIIIIIINGGGGGGG, ¡despierta Ana y vuelve al mundo real! No te quedas embarazada, necesitarás ir a Reproducción Asistida.

Mi historia con los test de embarazo finaliza aquí, en una ilusión.

Nunca he llegado a hacerme uno. Nunca tuve un retraso por el método “diver”, mi regla, cuadriculada y puntual, llegaba a su cita todos los meses sin dudas de ningún tipo. Nada, ni un poquito de incertidumbre y/o emoción.

Cuando llegué a Reproducción Asistida, vi que en la betaespera era una práctica relativamente habitual o bien hacerse un test el día antes de la beta o hacerte un test a partir de no se que día e ir intentando ver la evolución de la rayita durante los sucesivos.

No se si por cobardía, no se si por mantener la esperanza hasta el final, decidí no hacerme nunca ninguno y esperar a la beta, la prueba en sangre que junto con el valor exacto de la hGC (Gonadotropina Coriónica Humana) o lo que es lo mismo “la hormona del embarazo”, una hormona que se vende más cara que el diamante, afirme o desmienta si hay embarazo o no.

Ahora que ya conozco mucho mejor los procesos de Reproducción asistida, me reafirmo en mi decisión de seguir no haciéndolos, por lo siguiente:

Durante la betaespera

Me parece adecuado que algunas personas decidan hacerse uno antes de ir a la clínica a hacerse la beta. Supuestamente ese día, y aunque la prueba en sangre es más precisa, debería de verse algo en un test de embarazo, ya que la sensibilidad de la mayoría de los test actuales lo permitiría. De hecho, en algunos casos, cuando no puedes ir a hacerte la beta un determinado día (porque estás de vacaciones, por ejemplo), algunas clínicas te dicen que te puedes hacer uno (algunos días después a la beta que tenías panificada, claro) para verificar el positivo y hacerte una beta más tarde.

Pero, ¿que riesgos asumes haciéndote un test?

  • Si tu beta es muy pronto, por ejemplo 9 días post transfer, puedes correr el riesgo de que en el test no se vea nada y en la beta si. Te llevarás un disgusto antes de tiempo.
  • O lo que es peor, que el test salga positivo, pero que los valores de la beta no sean acordes a la edad gestacional y por tanto sea un embarazo no evolutivo.

La beta siempre va a permitir de cierto modo, no es concluyente betas bajas evolucionan y betas altas se caen, predecir si el positivo puede ser evolutivo o no dependiendo de los valores que arroje:

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En esta tabla, se empiezan a contar los valores de la beta, desde la primera falta, es decir, desde el día 14 post ovulación. Como en reproducción asistida nos regulan los ciclos, la ovulación o supuesta ovulación siempre es predecible.

Si es un congelado, por ejemplo, para hacer este cálculo deberás tener en cuenta la edad de tu embrión, más los días que estás en beta espera. Por ejemplo, te transfieren un embrión de 3 días, y te hacen la beta el día 12 post transfer. El día que debes tener en cuenta en la tabla es 3 + 12, es decir, el 15. Otro ejemplo: te transfieren un blasto de 5 días y tienes 9 de betaespera. 5+9 =14, ese es el día que debes comprobar los valores de tu beta.

Los test de embarazo no arrojan esta información, por lo que puede salir positivo y luego encontrarnos la sorpresa de una beta baja. Aunque insisto, una beta alta puede ser un fiasco semanas después, la Reproducción no es una ciencia exacta.

Durante la ecoespera

A cuantas no se nos ha pasado por la cabeza, hacernos otro test para ver si nuestro embri sigue ahí después del positivo …

Deciros que en estos casos, el test de embarazo no es suficiente. En el caso que hayas tenido un buen positivo y en la eco luego no se vea nada, los valores de la hormona del embarazo casi siempre bajan lentamente, por lo que un test de embarazo la mayoría de las veces seguirá dando positivo aunque el embrión sea no evolutivo.

Para muestra un botón. Acabo de tener hace unas semanas un aborto bioquímico. Mi beta fue de 109 cuando el valor normal para esa fecha es más o menos 95. En principio la beta era normal pero el embri no evolucionó. 10 días después fui a hacerme la eco donde no vimos saco, pero sin embargo mi beta fue de 342. Está claro que la beta era demasiado baja para la edad gestacional, pero absolutamente perceptible por un test de embarazo.

Por tanto, un test de embarazo en la ecoespera no sirve de nada. Ante la incertidumbre, mejor solicitar una beta.

Cada proceso de Reproducción Asistida es un mundo, cada persona otro muy diferente. Cada cual buscamos la mejor forma de vivir la incertidumbre de la búsqueda de un embarazo, unas con los test en la mano, otras llenas de dudas de si hacerlo o no y otras, como yo, sin nada. Todas las alternativas son lícitas.

Pero si tengo que poner encima de la mesa lo que pienso, mi personalidad y mi forma de afrontar las cosas, creo que seguiré prescindiendo de los test en Reproducción Asistida y seguiré esperando a lo que diga la beta, aunque nunca se puede decir:- “de este agua no beberé”.

¡Suerte!

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