Trabajo

Ya soy mamá, y ahora ¿qué? … Tu lucha continua …

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Son varias las personas que estando en plena búsqueda de bebé me han dicho: – Jolin, Ana que suerte tienes, conseguiste quedarte embarazada, tener mellizos … vamos que tu vida ya es maravillosa y perfecta …

¡Eeeeeeehhhhh parad el carro!

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Cierto es, que cuando después de tantos años de lucha y de sin sabores, de muchas lágrimas y frustración, haber conseguido llegar hasta aquí es increíble, pero de ahí a que ya todo sea perfecto creedme que no es cierto.

Esta claro que la lucha por la maternidad ha terminado pero la vida es lucha y cuando eres mamá aun más si cabe. Así que no bajéis los brazos nunca, en esta vida siempre hay que estar alerta para seguir pelando por muchas cosas. Pero esto no es malo, ojo, los retos y las situaciones difíciles también te enriquecen como persona y asumir que la vida no es perfecta ni va a serlo es parte de nuestro equilibrio emocional.

Tengo que reconocer, que yo misma, recién convertida en mamá, llegué a pensar así:- bueno:- pues ya está todo hecho … ahora a relajarse y a vivir la vida …

En parte así fue, pero me costó ver venir algunas situaciones de “lucha” muy típicas y habituales cuando te has convertido en mamá. Estas son mis “luchas” actuales:

Incremento de preocupaciones

Tener un bebé es maravilloso, dos ni os cuento, pero desde que los tienes por primera vez en tus brazos no puedes parar de pensar un segundo si estarán bien, si serán felices, si crecen o no … ni que contar cuando no comen correctamente o no “cagan”… que decir cuando se ponen malos … y esa primera visita a urgencias donde llegas descompuesta de dolor pensando que a tu pequeño le pasa algo “gravísimo” y es una simple infección sin importancia … tu vida se convierte en una intensa y emocionante “guardia de 24 x 7”.

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Vencer al cansancio

Y yo que pensaba que después de ser la tía más juerguista de la galaxia, aguantar una semana de fiestas sin despeinarme, de pensar que nada es inigualable al cansancio de no dormir y tener una resaca de 3 pares de narices … la maternidad múltiple me ha puesto en mi sitio totalmente.

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Y es que dar 2 biberones cada 3 horas, más esas noches que lloran y lloran y no sabes que pasa, esas tardes en las que no se entretienen con nada, las carreras por el parque … y un sinfín de situaciones maratonianas que te dejan para el arrastre, la “lucha” por mantenerte en pie y no perder el control de tu cabeza es absolutamente encarnizada.

¿Insegura? … ¿yo?

No se que tiene convertirse en mamá, pero de la noche a la mañana te llenas de miedos y te empiezas a cuestionar todo sobre ti misma y tus capacidades para afrontar esta nueva etapa:

  • Si serás buena madre …
  • Si podrás con mellizos …
  • Si tus hijos estarán bien …
  • Si la gente y tu pareja pensarán si lo estás haciendo bien o mal …
  • Si podrás con la casa …
  • Si podrás con el trabajo …
  • Si tu aspecto físico tras el parto no ha sido un completo desastre …

En definitiva te preguntas, ¿sigo siendo la misma? …

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Y tengo que decir, que para mi esta parte, ha sido una de las más complicadas porque suelo ser bastante “fustigadora” y “autoflageladora” conmigo misma.

Así que no me ha quedado más remedio que aprender a pasar un poco de todo y quererme bastante más.

Barra libre de discusiones

Que bonito es convertirse en padres y a la vez que poco romántico, al menos en nuestro caso.

Cansancio acumulado, relaciones sexuales que nunca llegan, disparidad de criterios sobre decisiones domésticas y de crianza, planes sin consenso … ¡¡tu relación de pareja se convierte en una olla expres!!

Así que aquí tenemos una nueva faceta luchadora, la de no volverse loco, la de entenderse como sea y la de muchas veces respirar antes de hablar.

Así que de vez en cuando toca separarse de los mellis por unas horas, liberar la cabeza y mimarse un poco, vamos, “sacarle la presión a la olla”.

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Comentarios inoportunos: Parte II

Ah, ¿que creías que después de haberte quedado embarazada la gente dejaría de opinar sobre tu vida? Permíteme soltar una sonrisa irónica …

Los niños son un caldo de cultivo extraordinario para que los cotillas y gente imprudente en general se “ceben de lo lindo” criticando absolutamente todo: si es pequeño o grande, si es feo o guapo, si come o no, si le das el pecho o que carajo le das, si duerme, si le coges en brazos, si mastica o no, si sabes cuidar de un bebe o no …

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Los comentarios sobre si iba a tener niños o no me dolían, pero reconozco que cualquier comentario sobre mis hijos me hace a veces saltar a la yugular. Tonterías las justas …

Funambulismo con tu carrera profesional

Y es que tirar “pa´lante” cuando tienes un puesto de cierta responsabilidad después de ser mamá a veces se complica hasta la extenuación: tienes que demostrar más que los demás cuando te incorporas de la baja maternal, volver a buscar tu espacio, tener que hacer malabares para no salir a las “tantas” todos los días y te quede tiempo suficiente para estar con tus hijos, que la gente entienda que tu puedas ser “eficiente” y salir a una hora razonable cumpliendo como la que más …

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Así que a luchar y a demostrar todos los días que la paternidad y maternidad son compatibles con una fructífera carrera profesional.

¡Superwoman al ataque!

No se como, pero a veces hay que llegar a todo. A trabajar, a ocuparse de casa y niños, a tener la compra al día, a cocinar para comer sano y rico, a gestionar obras en casa … vamos que a veces creo que tengo más funciones que una navaja.

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Así que otras dos luchas más al catálogo de frentes abiertos: la de llegar a todo y la de pedir auxilio cuando no puedo más.

La familia …

Ayyyyy que complicadita es a veces de gestionar y cuando tienes peques más: meterse en tu vida, querer ver a los peques a deshora, intentar imponer su criterio … madres y suegras se llevan la palma.

Por tanto mano izquierda y derecha según aplique. “Cada uno en su casa y Dios en la de todos”

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Y todo esto sin mencionar otros problemas de índole personal que a veces de cruzan por el camino junto con todas estas “luchas”. No se puede bajar nunca la guardia, aunque haya días que tema ser engullida de un bocado por este mundo de locos. Justo cuando creo que voy a caer en el agujero negro, supongo que esa fuerza mágica de la maternidad, me saca victoriosa de cualquier pozo.

Así que tened los escudos a mano, tomad vitaminas para incrementar la paciencia … por que la vida es una lucha constante, pero también es absolutamente maravillosa. Y recordad que si no estuviéramos siempre alerta y afrontando retos la vida sería tremendamente aburrida.

¡A por todas!

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Me ha tocado la Loteria!! …Puedo Conciliar Trabajo y Familia

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Y desde luego es como si me hubiera tocado el Gordo. Tener el privilegio de poder trabajar y hacerte cargo de tu familia es una situación que desgraciadamente no es lo habitual que debería de ser en un país “desarrollado y evolucionado” como parece ser el nuestro, y digo parece, porque hay cosas que no entiendo como se pueden seguir permitiendo.

Como algunos sabéis, en el mes de junio empecé a incorporarme a la vida laboral, aunque no ha sido hasta septiembre cuando lo he hecho de forma plena.

Mi incorporación ha sido diferente en cuanto a las condiciones laborales que antes tenía y por tanto aun teniendo un puesto de responsabilidad en la compañía me las he tenido que apañar para negociar nuevos horarios, disponibilidad y lo más importante, acostumbrarme a nuevas situaciones:

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  • Tengo mucha suerte, en mi trabajo he tenido siempre flexibilidad horaria y posibilidad de teletrabajo, pero ahora tengo que tirar más de teletrabajo y trabajar hasta las 16:00 horas que es cuando recojo a los mellis de la guardería. No obstante, depende del día busco hueco por las tardes para terminar cosas o incluso por la noche cuando los peques ya duermen.
  • He tenido que aprender a delegar más y a no ser tan perfeccionista y a veces tener que cerrar los ojos y tirar con algo que no es “perfecto”
  • Ya no puedo estar “como el perejil, en todas las salsas”. Hay en reuniones que puedo estar y en otras que no. Así que a veces mi opinión cuenta y en otras hay que dejar hacer a los demás. A veces vivo cosas de primera mano, otras me las tienen que contar.
  • Lo peor de todo, es la sensación de desubicación, aunque lo voy superando. Cada vez me siento más integrada pero me está costando. Llegar de la baja, de tener la cabeza centrada en tus mellis, de tratar de ponerte al día, de ver que el mundo sigue girando y no encuentras tu espacio, de ver que hay compañeros que se alegran de tu vuelta pero hay otros que no te lo van a poner fácil, de tener la sensación que con el nuevo horario y disponibilidad no estás donde tienes que estar … aunque algunas cosas son más sensaciones mías que realidades.

El resumen de estos meses es que con organización se llega a todo, más a veces si cabe que antes, ya que al tener un tiempo más restringido o “te metes caña” a ti misma y ganas en eficiencia o no llegas. Así que por el momento, no me quejo, tengo que seguir acostumbrandome, pero la cosa más o menos marcha!!

Pero muchas veces aun organizandote tu misma conciliar cuesta un triunfo y aquí os invito a hacer una reflexión, ¿de quien es la culpa de estas situaciones? En este punto enlazo con el principio de este post, ¿porqué en un país como España cuesta tanto conciliar?

Algunas reflexiones basadas en lo que he vivido a los largo de mi experiencia laboral en empresas grandes, pequeñas, multinacionales … y en lo que vivo en mi día a día:

Nos falta auto-gestión

Muchos españoles están tan acostumbrados a tener un horario de entrada y salida que cuando les das flexibilidad horaria se vuelve en su contra. Y esto me ha pasado y me pasa actualmente. Afortunadamente en la empresas en las que vengo trabajando estos años la flexibilidad horaria y el teletrabajo son situaciones “normales” en cuanto al entorno de trabajo se refiere. Pues bien he recibido algunas quejas de personas de mi equipo que me dicen: -jo, Ana es que salgo todos los días a las 20:00 o 21:00 de la oficina, no tengo vida. Muy bien, analicemos tu jornada laboral. Aprovechas la flexibilidad horaria para entrar a las 9:30 de la mañana. Entre que saludas y te echas un café y un pitillo no te sientas hasta las 10:00 horas. Te tomas un café de 30 minutos a media mañana. Te piras 1:30 o 2:00 horas a comer … y la culpa de que no tengas vida ¿la tengo yo? Por tanto, una de las primeras cosas sobre las que tenemos que reflexionar es, ¿nos sabemos auto-gestionar? y este caso no es aislado, me ha pasado ya varias veces.

Culturas empresariales de la época de los dinosaurios

El infradimensionamiento de algunas empresas, sobre todo pequeñas y medianas empresas dirigidas por empresarios marrulleros que no tienen ni idea de gestionar un negocio y creen que ser eficiente es tener explotada a la gente con horarios y jornadas de trabajo interminables.

Ausencia de objetivos medibles y evidenciables

La mayoría de las empresas no saben poner objetivos. Si como lo oís, salvo en el mundo comercial que se suelen poner cifras de ventas, en el resto de mundos la mayoría de las empresas no saben ponerte un objetivo concreto y medible para fijarte una meta durante un periodo concreto. ¿Eso a que nos lleva? A que es mejor como responsable encomendar tarea, tras tarea y vigilarte de cerca, a encomendarte un objetivo que no saben poner para que tu de forma autónoma lo lleves a cabo en un plazo concreto desde donde quieras. Como no lo saben establecer, como no lo saben medir, pues nada a trabajar a las faldas de tu jefe.

La maldita cultura del presencialismo

Muy ligado a lo anterior y es que aun está la creencia de que en la oficina sentadito vas a trabajar más que en tu casa, por ejemplo. Y bueno que decir de esto, todos conocemos miles de historias del tío que se queda haciendo horas mientras compra en Amazon, o el que se queda haciendo el paripé hasta que se va el jefe … Lamentable

Hay muchos jefes y pocos líderes

Desgraciadamente todavía hay mucho apalancamiento de la cultura del pasado del jefe como una especie de fiscalizador, de ojo que todo lo ve, de jerarquía, de ser empleado y no colaborador …y esto no nos deja avanzar, porque precisamente este perfil de jefe entiende que tiene “una parcela de poder” y que la flexibilidad, que un empleado se pueda organizar, el que teletrabaje y no esté bajo sus faldas … es un absoluto atentando a su mando. Un líder gestiona un equipo. Un jefe “manda”. Hoy en día necesitamos gestores, gente que sepa mover las fichas de la forma más eficiente posible, lo de aquí mando yo porqué si … debe tener ya los días contados.

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La falta de planificación

Y esto es algo que por ejemplo me escama de mi día a día, la gente que sin ninguna planificación pone reuniones cuando les da la realísima gana sin antelación. ¿que cuesta decir aunque sea 24 horas antes que va a ver reunión para que todo el mundo pueda organizar su vida? La falta de planificación y de organización de algunos nos jode fastidia al resto. Pero lo curioso es que cuando no puedes ir a una reunión parece que la falta de disponibilidad la tienes tu, ¿como?, o sea que un tipo es un puñetero desastre que encima arrastra al resto y la que no me organizo ¿soy yo? ¿ein?

La mujeres queremos conciliar, ¿los hombres?

Afortunadamente cada vez más hombres quieren estar con su familia y dejar de terminar de trabajar a horas intempestivas, pero por lo menos a mi me da la sensación de que están más ausentes en esta lucha. No obstante es terrible, aun seguir encontrándose con hombres que les preguntas, ¿pero tu que haces aun trabajando? y la respuesta sea: – no jodas, ¿a esta hora a casa con los niños y mi mujer? Ni muerto, me quedo un ratito más …

Así que señores, hay mucho mucho trabajo por hacer. Hay que seguir demostrando que se puede. Hay que seguir venciendo a la desconfianza. Hay que destronar a los dinosaurios. Hay que aprender mucho aun de como ser más organizado, responsable y eficiente. Hay que cambiar el maldito chip ya!!

A seguir peleando es lo que toca ….

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Pánico en el probador, una empanada mental y lluvia de papilla

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Parece un titulo sacado de la serie “La que se avecina” pero no, es un resumen de lo que ha sido mi ultima semana como Mama al Cuadrado. Y es que a medida que pasa el tiempo las cosas se van complicando y hay que afrontar nuevos retos que al principio cuestan un poco. Desgraciadamente, a veces estos retos no llegan de uno en uno y hay que afrontarlos todos a la vez y ahí llega el colapso …

Y eso es lo que me ha pasado a mi esta semana. Colapso absoluto agravado por un síndrome premenstrual. Si, la indeseable esta de vuelta ya desde unos meses. Me bajo al los 2 meses de haber dado a luz y al principio ni me enteraba, pero poco a poco ha vuelto a ganar terreno .. Que si dolor de pecho, que si hinchazón los días previos, que si va a llegar el Apocalipsis … Total, la misma mierda de antes de estar embarazada … Pero en parte la he cogido algo de cariño ya que sin sus apariciones la magia de ser madre no sería posible …

En fin vayamos por partes. Comenzamos la semana con el primer bajón. Había dejado demasiado tiempo el tema de comprarme bañador, trikini o lo que fuera para esta nueva temporada. Era medio consciente que este año sería un poco complicado dado que hace solo 6 meses que he dado a luz mellizos con uno de los tripones mas grandes de la historia de los embarazos gemelares ( esto dicho por varios equipos médicos). Todo el mundo dice que es increíble lo bien que me estoy recuperando. Por fuera si, parece que estoy como antes, me vale mi ropa e incluso ropa del año de la tana que nunca pensé que me volvería a valer. Pero por dentro, por dentro estoy hecha un pequeño desastre …

– empecemos por el pecho y mira que mi lactancia materna fue corta. Pues nada, un absoluto desastre. Yo que encima he sido siempre pechugona pues ahora tengo dos colgajos semi gelatinosos que se van para todos lados.

– la tripa, no hay manera, no vuelve a su ser. El famoso colgajo post parto se ha recogido un montón pero sigue súper arrugada y no se ha borrado la línea nigra aun, así que tengo encima una pigmentacion súper rara. Se que las cosas no volverán a ser como antes pero también sé que algo mas tienen que mejorar pero a veces cuesta tener paciencia y mas cuando hay que volver a ponerse el maldito bañador. A veces pienso en hacer como las gitanas, bañarme con ropa y hale ¡¡ancha es Castilla!!

Bueno pues eso, que de repente me veo metida en un probador con un puñado de bañadores y bikinis de la mano. Empece a probarme bañadores … Casi me da algo, me hacían un cuerpo de señorona impresionante. Y uno detrás de otro y nada, a cada cual peor. (He de reconocer que nunca me he cuidado en exceso puesto que la naturaleza siempre fue benévola conmigo pero … Joder como se esta poniendo la cosa!!)

Tuve que sentarme en la silla del probador a coger aire, mentalizarme, aclarar las ideas y coger fuerzas para salir a por una nueva tanda de bañadores a ver si dábamos con ello. La segunda tanda fue mejor, pero no me convencía tampoco. Como no tenía ni una gana más de seguir batallando con este tema, al final me cogi los dos que mejor me quedaban o mejor dicho, con los que mejor me sentía yo, y para casa. Tema zanjado hasta otro año, no quiero saber mas. Punto pelota. Y así ha quedado la cosa:

Modelo bikini:    Modelo bañador:  Se lo conté a mi pareja cuando llego de trabajar y se partía de risa. El, por su puesto, no lo ve tan chungo y como siempre alucina con mis momentos existenciales.

Así que en resumen, no me va a fichar Guillermina Baeza para su próximo desfile de moda de baño pero tampoco me va a señalar nadie con el dedo por la playa.

Vamos con el segundo tema que son mis mas que múltiples empanadas mentales y problemas de concentración. No ha sido buena idea incorporarme a trabajar y que los niños no vayan a la guarde porque me esta costando horrores compatibilizarlo todo.

Tengo la cabeza que me explota. Entre el cuidado de los niños, el estar pendiente de que les hace falta (pañales, leche, ropa, un montón de cosas nuevas para la alimentación complementaria, pediatras, si cagan o no cagan …) estar pendiente de organizar toda la casa (compras, comidas, organizar a Jota, llevar a rajatabla a albañiles y carpinteros que tienen que terminar cosas, pedir presupuestos para alguna cosa nueva …) y estar tratando de ponerme al día en el trabajo … O apunto las cosas o no me acuerdo de nada y lo peor es que cuando la gente me habla a veces de cosas se me queda cara de gilipollas porque a veces no se ni de que me estan hablando.

Supongo que es transitorio y que cuando los niños en septiembre vayan a la guarde las cosas se irán poniendo en su lugar, pero de momento, estoy algo abrumada, aturdida y hasta los …

Y si con esto no teníamos suficiente, la pediatra nos dice que iniciemos la alimentación complementaria. La verdad es que la visita al pediatra fue genial; los niños esta fenomenal, sanos, grandes, fuertes, tranquilos y muy felices … Palabras textuales de la pediatra que hicieron que saliera de la consulta con el corazón que no me cabía en el pecho. Eso si, no tenía ni idea la que se me venia encima …

Para empezar no tenía preparado nada para iniciar la alimentación complementaria. El día antes menos mal que repare en ello y pensé : – mañana vas al pediatra a ver si tienen que empezar con las papillas y no tienes nada comprado … Y en un ataque de sentido común me metí en bebitus a estudiar el tema de la nueva vajilla para papillas, las cucharas de silicona para iniciarnos en la tarea, termos etc … Después de una hora de cotilleo incesante, hice un pedido con el que quede bastante convencida y en 24 horas voila! Teníamos todo listo. Por otro lado, no tenía ni idea de hacer una papilla, así que entre los papeles de iniciación a la comida complementaria que me habían dado en pediatría para que me fuera poniendo las pilas y el recetario de la Thermomix (bendito cacharro), he conseguido unas papillas bastante razonables.

Y diréis, jo que suerte tener todo ese tiempo para meterte en internet a cotillear recetas, hacer las compras … Pues no, todo hecho con el movil mientras hablaba con mi suegra, atendía a los niños y discutia con mi chico porque no paraba de decir “venga deja ya el movil” … como que estoy jugando al Candy Crush, no te jode … Puffff

Y como esto es un no parar, según salimos del pediatra con las nuevas instrucciones me doy cuenta que:

– nos tenemos que iniciar también en los cereales y …. No tengo los cereales comprados, no tengo las tetinas especiales para cereales …

– no tengo compradas ni las verduras, ni las frutas necesarias para empezar con las papillas …

Así que teníamos el pediatra a las 10:00 salimos a las 12:00 porque tocaba vacunación también … Corriendo al centro comercial más cercano a comprar lo que nos faltaba y chutando a casa deprisa y corriendo para hacer la primera papilla …

Llegue a casa agotada, pero eso no acababa mas que empezar … Traté de dar la papilla a mis hijos y … Sorpresa!! Lo echaban todo fuera con la lengua!! (Las que sois madres os reiréis al leer esto ya que es la reacción normal) No había forma de que eso entrara!! Así que echándole mucha paciencia y en medio de juegos y canciones conseguimos darles en hora y cuarto casi toda la papilla ( puesto que estábamos empezando, eran solo 120 gr) y esto fue con la de verduras … Horas después toco la de frutas … Peor desastre absoluto … Probé a meterle un poco de cereales y la cosa medio funciono, pero otra hora para hacerles comer. Y no solo eso, ellos se pusieron de fruta hasta los pies, nosotras los brazos, el pelo … Después de esto ya no estaba agotada, estaba muerta directamente.

Me daba mucha rabia la situación porque mi hijos desde que nacieron no han dado un problema con la comida, han sido súper tragones y me daba miedo que se truncara esa situación.

Al día siguiente. La cosa mejoro un poquito, al día siguiente parece que se la tomaban mejor … Pero al siguiente me la liaron parda. Se echaron los dos a llorar como dos desconsolados y casi no quisieron comer. Después de hora y pico lo conseguimos pero se me bajo la moral a los pies pensando en que parecía que ya empezaban a asimilar la nueva dieta y de repente otra vez a empezar … Mi paciencia estaba bajo mínimos. Y efectivamente entre el momento bañador, el momento trabajo no me entero-no me ubico, la adaptación de los peques a su nueva dieta, mi síndrome premenstrual, el calor, que no descanso bien y que en casa a veces no te ponen las cosas fáciles …. Booooooooooooooooooom la olla express que hay en mi cabeza exploto!!

Madre mía que berrinche …. Al final la cosa acabo con mi chico casi haciéndome un “sana sana culito de rana” y sacándome al porche de casa a tomar un gin tonic a ver si el temporal amainaba. Y si, un poco de compresión, escucha y aire fresco … Siempre funciona.

Al día siguiente, que era ya el sábado, el papa cogio a los peques, se los llevo a primera hora, les dio el bibe, se los llevo de paseo y dejaron a mama en la cama hasta las 11:00. Pufff estaba molida … Cuando me levante hizo su aparición la indeseable … Así que borrón y cuenta nueva. Nueva cara, nuevas ganas, nuevas energías, nuevo ciclo menstrual … Tocar fondo y levantarse, así es la vida. Aprender de los errores y de los agobios y hacerse mas fuerte.

Y así estoy, reiniciándome en nueva semana y renovando energías. Guille y Nico necesitan una mama al 100% y aquí estaré lista para mis chicos. Feliz semana a tod@s!!!!

Adiós a mi mundo Flower Power … una mamá que aterriza de nuevo en la realidad

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Se que hasta ahora mi blog parecia el mundo de la felicidad y las maravillas: chica aspirante a madre que lo consigue por partida doble, que tiene dos bebes grandes y sanos etc … y eso continua, pero el resto, se acabó.

Que pereza, por donde empezar … solo diré que se me acaba la baja maternal. Y es que de verdad, lo de la baja maternal en este país es de vergüenza. Solo 16 semanas para un parto normal, solo 2 adicionales para un parto gemelar. Total que entre pitos y flautas con menos de 5 meses tienes que dejar a tus mellizos como puedas porque hay que volver a trabajar.

Yo tal día como hoy debería de estar volviendo al trabajo (con permiso de lactancia incluido), pero he decidido esperar hasta la segunda semana de junio para incorporarme, aun con la pérdida económica que supone. Aun así quería quedarme hasta septiembre (que es cuando los mellis van a la guarde), pero ha sido más que imposible. No me dejan.

He luchado mucho por estar donde estoy. He luchado mucho por llevar a cuestas un título de dirección con el apodo de socia – fundadora, he luchado, como no os podéis imaginar, por el trabajo que hoy en día desempeño. He aguantado zancadillas, malas artes, machismo, mobbing … pero aquí estoy como los juncos, doblada pero en pie.

Tampoco tenía que perder y como he tenido tantos años de esterilidad, el trabajo ha sido un gran refugio para mi pareja y para mi durante este tiempo.

Y ahora, tras meses de felicidad y disfrute al 1000% de mis mellis hay que volver al trabajo, pero ¿como? Mi idea inicial es tratar de cogerme una jornada reducida de 7 horas y trabajar solo por las mañanas, como de 8:00 a 15:00 o algo así. Claro tengo que en mi posición es imposible hacer ese horario por lo que ya se que podré pasar la tarde con mis hijos pero por la noche tendré que continuar unas horas.

Flower power

Pues señores, esto en la España actual no es suficiente. Las empresas, te dicen además con retintin, que estás por supuesto en tu derecho de reducirte la jornada, pero … ay como lleves un puesto de dirección a tus espaldas, pobrecita de ti!! Directamente no puede ser. Según ellos hay responsabilidades que no pueden permitirse ese “lujo”.

Y que queréis que os diga, los ejemplos de Soraya Saenz de Santamaría o de Susana Diaz, entre otras, flaco favor nos están haciendo a las que queremos disfrutar de nuestra maternidad. No tengo nada en contra de sus decisiones, si quieren volver al pie del cañón en menos de un mes bienvenido sea, pero no para mi.

Al igual que he tenido que luchar por mi puesto de trabajo, ya sabéis lo que he tenido que luchar por mi maternidad, por los meses más felices de mi vida. Así que ahora mismo hablar de no ver a mis hijos hasta las 7 y pico de la tarde, es un NO rotundo. Quiero mi trabajo y quiero a mis hijos. ¿por que parece esto tan raro? ¿no es a lo que llaman conciliación?

Estoy segura que con lo organizada que soy puedo llegar a todo sin problemas pero, ¿que hay los clientes y compañeros que siguen poniendo reuniones a las 6 de la tarde o incluso más tarde? ¿que hay de los compañeros y clientes que te avisan sin nada de antelación para comerte un marrón a la hora que a ellos les de la gana? ¿quien es el que se organiza mal? ¿ellos o yo?

Pues si, gracias a un montón de gente que no saben administrar su tiempo, que pasan de estar con sus familias o porque o tienen nada mejor que hacer, los demás tenemos que arrear con eso y encima quedar como que no somos capaces de “adaptarnos a las condiciones de servicio”.

Yo voy a pelear por ver y estar con mis hijos, voy a pelear por mi trabajo, pero desde luego en España estamos a años luz de conseguir una conciliación real. Con está cultura del presencialismo y aun algo machista va a ser complicado.

Vuelvo a la lucha, más segura y capaz que nunca … ya os contaré a ver que sale.